Un beso

1681 Words
Gianna. Fui de manera apresurada hasta el ascensor, sintiéndome completamente furiosa por lo que ha sucedido con mi hermano, pero sentí un leve agrado luego de que le di una pequeña pizca del merecido a aquella mujer, al llegar al primer piso antes de salir por la puerta principal me di cuenta que había dejado la cartera dentro de mí cubículo, ¡carajo!, exclamé en voz alta, giré la cabeza y coloqué la mirada directo en los guardas. Les pedí el favor que me tuvieran la caja mientras regresaba, ellos aceptaron y posterior a ello fui de regreso al ascensor, por más que corrí las puertas en mi cara se cerraron, por suerte logré que nuevamente se abrieran, al ingresar me di cuenta que allí dentro había un hombre, debido a que estaba con mucha prisa no le brinde importancia, todo hasta que se atrevió a hablarme. —Por lo visto en ningún lado deja de ser impertinente, no solo se le atraviesa a los autos, sino que también detiene ascensores, no deberían permitirle el ingreso a este lugar a personas de su tipo —al escuchar aquellas palabras lentamente me fui girando, hasta encontrar su rostro con mi mirada. —Y por lo visto alguien como lo es usted no tiene decencia, porque estoy más que segura que me ha visto corriendo para poder alcanzar el ascensor, y aun asi lo que hizo fue oprimir más rápido el botón para que se cerrarán las puertas, que falta de empatía la suya —le respondí completamente molesta. —No soy sirviente de nadie para estar esperando que usted se digne a subir, además para eso están las escaleras, para personas de su tipo, para que se puedan desplazar, sin incomodar a las personas. —Era un desgraciado, de eso no queda duda en la manera en la que se refería a mí. —No soporto estar al lado de una persona tan irritable como lo es usted, así que prefiero bajarme en este momento. —Estire mi mano y presione los botones en repetidas ocasiones, sin control alguno debido al fuerte enojo que él provocaba en mí. —Cálmese loca que lo va a descomponer —me dice mientras ríe de mí. El ascensor se detiene repentinamente quedando atascado, se retiró sus lentes oscuros y los guardó en su bolsillo del saco, llevó sus dos manos a la cabeza, mientras que lo observaba a través del metal pulido de las paredes. —Bien hecho loca, mire nomás lo que ha conseguido, al parecer todo lo hace mal, traté de llamar a alguien para que venga en ayuda —me habla como si fuera su empleada. —Todo ha sido por su grosería, y si quiere ayuda pídala usted, porque no tengo como hacerlo. —Nuevamente ríe de mí, mientras que pasa por mi lado y oprime botones en el tablero. —Espero que al estar encerrado en este lugar al lado de alguien como usted no se me prenda algo —dice siendo bastante odioso—. Por lo menos no vaya a querer hacerme algo. —Gire la cabeza y coloque la mirada fijamente en él. —No sé quien se crea que es, pero conmigo no funciona ese tipo de grosería —me di vuelta quedando contra un costado dándole la espalda. —¿Trabaja en este lugar?, ¿A quién viene a buscar? —pregunta luego de que pasaron varios minutos. —Ya no lo hago, y no sea entrometido en donde no lo llaman. —A pesar de que era un petulante conmigo no me sentía nada bien hablando de esa manera. De un momento a otro con el pasar de los minutos me sentí bastante mareada, y sin aire, mientras que él solo me mira de reojo, y al ver que casi caigo se acercó a mí, siendo inevitable no abrazarlo, después cerré los ojos, sentía que donde no me sacarán de este lugar me iba a desmayar. Sin importar la situación no podía pasar por alto lo apuesto que era, a pesar que me miraba bastante extraño, tal como si no quisiera que lo estuviera tocando; mi cuerpo comenzó a ponerse sudoroso, mi respiración corta y la visión borrosa. De un momento a otro él acercó su boca a la mía, dándome un beso, rápidamente abrí los ojos quedando completamente sorprendida y desconcertada, tan pronto como pude me retiré de su lado y lo empuje. —No se quiera pasar de listo, porque no se lo voy a permitir. —Ríe una vez más de mí. —Eso quisiera —dice él, siendo insolente—. Solo lo hice para que no se desmayara, malagradecida —habla con un tono de altivez, y se le nota que lo disfruta. Al cabo de unos minutos más, lograron hacer que todo volviera a la normalidad, por tal motivo nos bajamos en el mismo piso, mientras que él pasaba directo a sala de presidencia yo iba por mi bolso, a pesar de aquel momento no podía dejar de mirarlo debido a aquel repentino beso que me dio, el cual me ha gustado un poco. Al llegar nuevamente al primer piso tome mi caja y fui directo a la calle, levanté mi mirada al cielo y sentí una tranquilidad que recorría por todo mi cuerpo, al haberme desahogado de esa manera; lleve la caja hasta mi auto y regrese a casa. Al llegar a casa abrí la puerta principal y entre con mis cosas en las manos, no había nadie en la sala así que subí directo a mí habitación, desempaqué todo lo que traía y me tiré boca abajo sobre la cama y rompí en llanto debido a las deudas que tenía, no solo era mi auto, si no que también estaba ayudando a pagar las cuotas de la casa. Mi cabeza daba vueltas, pero al mismo tiempo sentía tranquilidad en mi corazón por haberle dicho las cosas en la cara a Roxanna, mi hermano entró a la habitación y me encontró llorando, se sentó en el borde de la cama y puso su mano sobre mi espalda. —¿Qué hiciste Gianna?, como pudiste actuar de tal manera en la empresa, soy un adulto y sé perfectamente lo que hago, y también lo que quiero. —No soporto ver lo que ustedes estaban haciendo a escondidas, eres un descarado, nuestros padres se pondrán muy mal en el momento en que se lleguen a enterar. —Yo a Roxanna la amo y no la quiero perder por tu actitud. —Se puso en pie y salió muy enojado de mi habitación golpeando con su mano la puerta. Claramente me afecta eso, es una mujer muy mayor para él y seguro solo quiere aprovecharse de su ingenuidad. Me levanté decepcionada por la respuesta que tuvo Roko conmigo, pero bueno ese es mi punto de vista y no puedo hacer más nada por él. Fui a mi escritorio y abrí la laptop y comencé con mi búsqueda de un nuevo trabajo, llene mi currículum en varias páginas esperando respuesta alguna. Pasaron los días y nadie me quiso llamar para el trabajo, desesperada llené varios currículums más, pero esta vez en físico, había llegado la hora de salir a buscarla personalmente a varias empresas. Sin importar la experiencia, la respuesta que obtuve por parte de ellas era que el personal se encontraba completo, en otras que les dejara mi currículum sin compromiso, y en otras me daban el ¡no! de inmediato, la tarde estaba fría, no pasó mucho tiempo para empezar a llover, había un periódico en una banca así que lo tome y lo puse sobre mi cabeza para no mojarme mucho, camine hasta poder refugiarme de la lluvia en la entrada de una juguetería, baje mis manos y por cosas de la vida le eche un vistazo a las páginas, encontrando un enorme aviso que casi ocupaba toda la página. " Se solicita mujer secretaria de presidencia con experiencia, además de cuyas cualidades deben ser la amabilidad y tolerancia al atender al público, interesadas dirigirse para la entrevista”. No podía esperar ni un minuto para ir a aquella dirección, la experiencia la tengo y sin hablar de mi forma de ser con los demás, así que esa era mi oportunidad, no la iba a perder por nada del mundo. Mi corazón palpitaba más rápido al ver esta gran noticia, tomé un taxi y fui rápidamente a cuya dirección, al llegar allí note que es un enorme edificio, sin hablar de lo llamativo, y por el nombre de la empresa supongo que debe ser el apellido de la familia, bueno así lo supuse y luego ingrese, mis manos sudaban por los nervios, saludé al recepcionista y le mostré el aviso del periódico, él muy cordial me indico el piso donde se estaba seleccionando a la persona indicada para el trabajo. Mientras que subía en el ascensor sentía algo en el pecho como si quisiera advertirme de algo, llegué al piso veintinueve, abrió la puerta el ascensor y al salir me di cuenta que allí se encontraban demasiadas personas para tener el puesto, mis piernas empezaron a temblar y sin hablar del sudor que escurría por mi frente, con decir que en aquella enorme sala no había silla libre para poder sentarme, baje la mirada y camine hasta el dispensador de agua y bebí un vaso para tranquilizarme un poco, pasaron los minutos y seguían llamando a la entrevista pero todos salían con sus caras bajas al obtener el rechazo por parte de los entrevistadores. El ascensor no paraba de sonar, cada vez llegaban más y más personas para el trabajo, quería retirarme, pero sabía que necesitaba el trabajo igual un rechazo más no me afectaría mucho, el estómago me sonaba debido a que no había almorzado, tan solo en mi estómago había aquel poco de agua, pasaron los minutos y con ellos las horas, con el transcurrir del tiempo no aprobaban a nadie. Hasta que me llamaron, en ese momento quería dar el todo por el todo.
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