Sorprendidos

799 Words
Gianna. Tragué saliva mientras que ingresaba a través de aquella puerta, al entrar a aquella oficina noté que había dos personas, un hombre y una mujer, los cuales eran un poco mayores, así que sonreí y di un amable saludo. —Muy buenas tardes, estoy encantada de estar presente ante ustedes. —Levantaron su mirada y quedó sorprendido el señor con mi presencia, la señora le dio igual y luego bajó la mirada, me invitaron a sentarme. —¿Cuál es su nombre señorita? —Su forma en que me pregunta es tan fría que me hace dudar al decirle mi nombre. —Gianna Johnson Brown señor —al escuchar mi nombre él se detuvo con lo que estaba haciendo en su laptop y levantó la mirada poniéndola fijamente en mí, su cara cambió, tanto así que la señora que estaba a su lado le preguntó algo cerca de su oído, él por su parte agachó su cabeza y se dirigió nuevamente a mí. —¿Y el nombre de tus padres? —preguntaba mientras que con sus manos temblorosas sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo pasó por su frente. —Josmar Johnson y Rochy Brown señor, ¿Pasa algo o son preguntas casuales? —No pasa nada, solo son preguntas normales que se les puede hacer a los posibles empleados, —el señor no quitaba su mirada de mí. La entrevista transcurre con normalidad, las miradas por parte de ese hombre no faltaron, pero sin mediar palabra alguna con la señora que estaba a su lado, luego de cinco minutos me dijo. —Bienvenida a la familia Torres. —La señora de inmediato lo miró con una cara de sorprendida. —Mi nombre es Harold Torres y ella es mi esposa Caty Carvajal, servirás a nuestra oficina, muchas veces viene mi hijo, al cual también le brindaras tus servicios, saliendo de la sala hay una señorita con la cual diligencia los datos para tu uniforme y demás cosas de la empresa, empiezas mañana mismo, te recomiendo la puntualidad e higiene, sobra decírtelo por lo que veo, ya te puedes retirar. Salí con una enorme sonrisa y fui directo con aquella señorita y le di mis datos, la emoción salía hasta por mis poros, posterior a ello me retiré de aquel enorme edificio y no podía gritar un feliz ¡si! Debido a la falta de empleo e ingresos el banco me tenía con taticardia, mi moral la tenía tan baja que después de esa pérdida lloré por mi auto como si fuera parte de la familia. En fin disfruto tomar taxi ya que puedo hablar con alguien mientras me dirijo a la casa, mi hermano me ha dejado de hablar por completo, como si yo hubiera sido quien cometió el error, pero bueno está nueva noticia debía celebrarla, saque mi teléfono móvil y llame a Mark, mi gran amor, él no me contestó la llamada de primera vez, pero yo estaba tan emocionada que si hubiese tenido que insistir toda la noche para que él me contestara lo hubiera hecho, al cabo de varias llamadas él me dio respuesta. —Dime rápido Gianna, estoy bastante ocupado como para que me digas una de tus cosas, tal como que ya almorzaste o que viste algo por la ventana, no tengo tiempo mejor hablamos en casa, adiós. Termina la llamada de inmediato, es tan frío con sus palabras que logran acabar con la felicidad que tenía de mi nuevo trabajo, él se ha comportado de esa manera después de que le di la noticia de que había renunciado a mi antigua empresa, lo quiero demasiado y no puedo llegar a pensar que él es frío o mala persona, o que solo estaba conmigo porque le había prometido que le iba a comprar la última motocicleta que había salido al mercado, y después de quedar sin trabajo tengo que soportar con su mala cara llena de insatisfacción, tanto así que no hemos tenido encuentros íntimos. Tome un taxi con destino a casa, al llegar a casa fui directo a mí habitación para evitar las malas caras de mi hermano, me di una baño caliente y al salir me puse una sexy pijama en espera de Mark, dormí un poco para darle un excelente momento de pasión, me desperté al sonido de un claxon de un auto en la calle, me levanté y miré la hora, ya era demasiado tarde y no había llegado a casa, opte por llamarle a su teléfono móvil a ver que le había sucedido; pero quien se llevó la sorpresa fui yo debido a la persona que respondió a su teléfono móvil, ni más ni menos que una mujer, no dije palabra alguna solo termine la llamada y tiré el teléfono sobre la cama.
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