Muy pocas veces Cameron Spencer tomaba la decisión de regresar a su nueva casa a pasar la noche, para él aquel lugar podía ser llamado de cualquier forma menos hogar. A su entender, un hogar era un lugar seguro al cual volver, donde te sientas cómodo y a salvo, cosa que aquel lugar no llegaba a transmitir. ¿Cómo podría llamar hogar al lugar que compartía con alguien que lo detestaba? No podía y tampoco pensaba hacerlo. Aquel solo era el escenario en donde se desenvolvería toda la farsa que habían creado, solo eso y nada más. - ¡Por dios!.- Ella se sobresaltó al salir de su estudio y toparse con la presencia de Cameron.- Me asustaste, pensé que no había nadie en casa. - Acabo de llegar.- Se quedó viéndola.- ¿Alguna noticia de mis padres? - Tu mamá llamó hace poco, nos invita el domingo

