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1631 Words

No dejo de mover mi pie en un constante movimiento involuntario, mientras estoy de brazos cruzados afirmada en una de las paredes de aquel hospital. Mi madre sigue llorando con la misma intensidad que cuando llegamos hace media hora, y Angeline la abraza e intenta confortarla, diciéndole palabras dulces. —Jolie, creo que esto te hará bien. Me volteo hacia Petsh, quién me sonríe cálidamente con un café en la mano. Se lo recibo con una sonrisa leve y le doy un sorbo al bebestible, intentando dejar de pensar por un segundo en cómo estará papá y en que puede morir. —¿Sabes dónde está Ízaro? —le pregunto y ella niega con la cabeza. —Desde que llegamos no lo he visto —dice y arruga las cejas. No digo nada, porque Dante aparece en el plano y se acerca de inmediato a mí hermana, lo que ll

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