La entrevista

1223 Words
POV ENZO Llegué a la mi empresa a las siete en punto de la mañana. Erik, mi contador financiero estaba esperándome me la oficina por orden mía. Cuando llegue se puso de pie, me dirigí a mi silla y me senté. —¿Tienes listo los papeles, Erik? —S-señor, estaba en eso. —El plazo vencía ayer, Erik, si yo no te cito esta mañana en mi oficina no me das una respuesta. A mi me gusta la gente eficiente y puntual, te he dado varias oportunidades, Erik, y no has aprovechado ninguna. —Señor Bianchi, si me da este día puedo tener los papeles listos para mañana temprano. Le prometo que esto no se va a volver a repetir. —Claro que no se va a volver a repetir —le digo—porque estás despedido. No necesito gente que me haga perder el tiempo. Quiero gente eficiente en mi oficina, no estoy para dar segundas ni terceras oportunidades. Ahora sal de mi oficina y pasas por tu cheque de pago. —Señor, por favor... —No quiero oír nada más —le di una mirada amenazante. Erik iba a decir algo más pero se lo pensó dos veces. —Está bien, señor. —se puso de pie y se fue de mi oficina. Estaba frustrado por estar rodeado de ineptos que no sirven para nada. Tiempo y dinero perdido, además atraso con esos papeles importantes. Tomé el celular y llamé a mi secretaria Leonor. —Dígame, señor Bianchi. —¿Como va la búsqueda de la asistente de presidencia? —Las chicas para el puesto están llegando, señor, si quiere las hago pasar para que vaya adelantando. —Si, por favor. Corte y esperé por ellas. • POV KASANDRA Desperté a las siete de la mañana, estaba cansada y no quería levantarme de la cama. Mi estómago dolía un poco, eso había sido producto de la comida chatarra que comí estos días. Llamé a la recepción y pedí un desayuno con frutas y bajo en grasas. Quería cuidarme a partir de ahora y no comer porquerías. Me duché tranquila y luego salí en bata. Tocaron la puerta de la habitación así que fui a abrir porque sabía que era mi desayuno. —Su desayuno, señorita. —Gracias —metí el carrito y me senté a desayunar. Habían dos huevos enteros, una tortilla, un poco de fruta: sandía, banano, melón y un vaso de jugo. Era suficiente para mi. Desayuné tranquila, después de desayunar me puse algo elegante y bonito para genera buena primera impresión. No me podía dar el lujo de perder este empleo. Me maquillé no tan exagerado, peine mi cabello y lo amarre solo en una cola baja, dejando mi flequillo suelto. Tomé mi maletín con mi currículum dentro y otros papeles por si es necesario. Creo que estaba lista. Me sentía un poco nerviosa y emocionada. Sabía que estaría lleno de más gente buscando el puesto, tenía que pelear por el. Busqué un taxi en la calle, de suerte encontré uno que me llevó hasta la empresa. Cuando le pague al taxista y salí miré las enormes instalaciones del lugar, el edificio era grande y muy lujoso. Estaba en la empresa Bianchi, las más importante del país. Fui a la entrada y la recepcionista me dio el número del piso donde serían las entrevistas. Me fui al ascensor y llegué al piso. Miré una fila de chicas esperando entrar a la entrevista, todas venían con una carpeta en mano, estaban ansiosas esperando por ser entrevistadas. —¿Hola? ¿Están haciendo fila para la entrevista del asistente de presidencia? —le pregunte a la chica que estaba en última fila. —Si, las entrevistas ya empezaron. —Bueno... suerte —le digo. —Gracias, igual para ti. A las primeras no les ha ido nada bien, noté que una salió llorando hace rato. Me asusté un poco al escuchar eso. —¿Tienes una idea de por qué? —quise saber. —Creo que el que está entrevistando es el mismo CEO del lugar y me han dicho que es muy estricto. Acaba de despedir a alguien hace media hora, el hombre salió echando humo de la oficina. Vale, esto no estaba funcionando. Si ese tipo era tan estricto y tan perfeccionista, ¿que probabilidades tenía de que me fuera a dar el puesto a mi? Habían chicas mucho más elegantes, guapas y apuesto a que mejor preparadas que yo. Me siento deprimida en este momento. Tomé el celular y le marqué a Daniel. Suerte me contestó rápido. —¿Kas? ¿Que ha pasado? —Lo siento si te desperté, es que me siento muy mal ahora. Tengo miedo. —¿Miedo de que? —De que no me den el trabajo, en serio quiero este puesto. Hay mas chicas aquí, todas se ven esbeltas y muy preparadas, ¿por qué me contratarían a mi encima de ellas? No es como que fuera mejor. —Kas, cálmate un poco. Tu solo entra y demuestra lo que tienes. Eres una chica capaz y muy trabajadora, confía en tus habilidades —dijo—no te pongas a comparar con otras chicas porque entonces vas mal. Solo enfócate en ti, nada más que en ti. —Gracias, Daniel, sabía que podía contar contigo para que me dieras ánimos. Es solo que el jefe creo que es muy estricto y gruñón. Al menos eso me han comentado. —Hmm si, la mayoría son así. Solo no le muestres miedo, muerta respeto pero no miedo. Ellos huelen el miedo. No les gustan las personas inseguras ni que titubean, vas directo al grano. Acuérdate de quien eres, Kas. Asentí, haciendo respiraciones para poder calmarme. La cola iba más cerca de la puerta principal, casi seria mi turno. —Creo que tomaré un poco de agua. Yo te llamo después de la entrevista para contarte como me fue. Deséame suerte. —Te deseo mucha suerte, Kas, yo sé que vas a quedarte. —Gracias, Daniel, te llamo luego —corte y me escabullí para buscar un poco de agua. Había una máquina de refresco, puse un dólar y el agua salió. Volví a la cola, me di cuenta de que solo faltan dos chicas para que fuera mi turno. Respiré y échale en repetidas ocasiones, estaba dispuesta a ir allí dentro y ser yo misma. La chica salió no muy contenta, al parecer no le había ido tan bien. De los nervios tuve ganas de orinar pero me aguantaría porque uno: no sabía dónde estaba en baño; y dos: no podía perder mi lugar aquí. Había otra chica detrás de mi que había venido tarde. Esperé y esperé, hasta que le tocó entrar a la chica delante de mi. Pasaron unos minutos que parecieron eternos, solo me preguntaba cómo le estaría yendo a ella, se veía que era capaz de poder aguantar a un hombre como ese. ¿Quien será el viejo dueño de todo esto? ¿Tan amargado vive? Solo espero que me trate con respeto sino tendremos problemas. Suspiré cuando pasaron como seis minutos, la puerta se abrió y la chica salió, se veía sonriente como si le hubiera ido muy bien. —Suerte —me pasó diciendo. —Gracias. Genial, ahora era mi turno. Me armé de valor y entré.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD