Contratada

1252 Words
POV ENZO Hasta ahora no había encontrado a la mujer indicada para este puesto, siempre había alguna que le faltaba algo. Se veían nerviosas, muy ansiosas y buscaba una chica segura de sí misma, que no titubee y que sea pilas puestas. No sabía cuantas chicas faltaban por entrevistar pero ya me estaba cansando. Estaba a punto de llamar a Leonor para cancelar por hoy pero alguien tocó la puerta. —Adelante —dije. Una chica delgada, muy guapa y elegante apareció en mi campo de visión. Era diferente a las demás, tenía un aire seguro de sí misma. Camino hacia mi y me tendió la mano, dándome una mirada profunda. —Buenos días, señor Bianchi, soy Kasandra Stein. Es un placer estar en su empresa. —Mucho gusto, Kasandra —le tendí la mano. Me gustaba su seguridad—Soy Enzo Bianchi, el dueño de todo esto. Siéntate por favor. Ella se sentó. No usaba mucho maquillaje, era más a lo natural y eso la hacía ver más guapa. Las demás usaban siempre un kilo de maquillaje. —¿Entonces? —carraspee—¿tienes un currículum? —Claro que si. —ella saca la carpeta del maletín que carga y me lo da. Me sonríe, ojeo el currículum y veo que no tiene experiencia en su carrera universitaria y salió hace algunos años ya. Eso es raro y puede parecer un obstáculo pero hay algo en esta chica que me llama la atención. —Veo que no tienes experiencia, Kasandra. —Es por un asunto personal. —responde segura. —Y tienes veinticinco años. —Si, lo se, señor Bianchi, pero el hecho de que no haya trabajado antes de mi carrera no significa que no sepa hacer las cosas. Estoy muy capacitada para poder con el puesto que usted me ofrece. He hecho algunos cursos, me he puesto a investigar por mi misma todo el manejo de una empresa. Créame, si me contrata no tendrá ninguna queja de mi. Sonreí, esta chica tenía una determinación para hablar que me causaba intriga. Tomé una pluma y jugué con ella, mirando sus labios rosados y sus ojos azules. Era bastante guapa. —Dime, señorita Stein, ¿por qué debería contratarte? —la tantee. —Bueno, señor Bianchi, estoy capacitada para trabajar muchas horas al día, ir y venir a donde usted me envíe. Sé sobre contabilidad, manejo de computadora y escribo muchas palabras al minuto. También soy muy buena en atención al cliente: eso serviría para atender a todos sus socios. Soy bastante ordenada, quizás las otras chicas le hayan dicho cosas mucho mejores que las mías pero ninguna tiene mi entusiasmo para trabajar. Me gusta lo que hago, vivo para esto. Si me contrata le daré toda mi entrega, mi tiempo y habilidades. Soy muy responsable, muy puntual y perfeccionista. Si me dices ten un ensayo a las diez en punto de esta mañana hago todo lo que esté a mi alcance para tener ese ensayo a las diez en punto en su escritorio. Me sorprendió la forma en la que hablaba, parecía tan seguro. Me sorprendió que no titubeó en ningún momento, tampoco se veía nerviosa. Parecía decir la verdad a la hora de dar su discurso, cosa que otras mujeres solo alardean y a la hora de trabajar no son lo que dijeron ser. Había algo en Kas que me hacía confiar en lo que decía. —Estas muy segura de lo que dices. —le dije. —Es porque es la verdad, señor Bianchi. Me retaba con la mirada, j***r. —Me caes bien, Kas... ¿te puedo llamar así? —Claro que si. —Kas, hay algo que me llama la atención en ti, me hace confiar en lo que me dices. Estoy muy cansado de entrevistar el día de hoy y hasta ahora eres la única que me ha llamado la atención. —suspiré, tomé sus papeles y se los entregué—así que déjame decirte que estás contratada. Empiezas mañana a las ocho en punto. Ni un minuto más, ni un minuto menos. —¿Contratada? Muchas gracias, señor Bianchi, le aseguro que no se va a arrepentir. —se puso de pie y me tendió la mano de nuevo. Yo se la estreché. —Hasta mañana, señorita. Pero no crea que el camino será fácil. —Para nada. Lo fácil no vale la pena, estoy hecha para los retos. Joder. —Hasta mañana, señor —se dio la vuelta y caminó a la puerta. No pude evitar poner mis ojos en su trasero... bonito trasero. Tomé el celular y le marqué a Leonor. —Dígame, señor. —Cancela las entrevistas, Leonor, he contratado a la chica que acaba de salir. —Claro, señor. • POV KASANDRA No podía con la emoción. ¡Me habían contratado! Todavía no me lo podía creer. Iba saliendo de la empresa mientras buscaba el celular para llamar a Daniel y darle la noticia. —¿Hola? —respondió. —¡Daniel! ¡Adivina! —¿El puesto es tuyo? —¡Siii! —chille—Dios, todavía no se como le hice para responder sin trabarme, para sentirme tan segura de mi misma en ese momento. Fue todo rápido. —estaba agitada. —Calma, calma. Te dije que ibas a poder. Te felicito, Kas, supongo que no te veré en un buen tiempo. —Daniel, ya te dije que puedes venir a visitarme cuando puedas. Ahora tendré que buscar un apartamento porque no me puedo quedar en ese hotel toda la vida. —Se me ocurre algo: vete para donde Luther. ¿Te acuerdas de él? —Tu amigo guapo. Me acuerdo de que me gustaba un poco. —El vive en Nueva York y tiene un apartamento grande. Le llamaré y le diré que te de alojamiento mientras consigues algo. ¿Que dices? No podía darme el lujo de decirle que no. —Vale, esta bien. —Te hablo luego. Corte y me fui a comer algo a un restaurante cercano. Todavía no podía creer que me había enfrentado al dueño se ese emporio y lo había impresionado. Después de comer Daniel me envío un mensaje con la dirección del apartamento se Luther. Al menos había aceptado que me quedara con el y su novia. Fui al hotel, tomé mis maletas y me fui para donde Luther. Tarde unos minutos hasta llegar. Toqué la puerta y el abrió. Se veía bastante bien. —¡Kas! Que bueno verte de nuevo —me dio un mini abrazo—pasa por favor. Daniel me ha dicho todo, siéntete como en tu casa por favor. —Gracias por dejarme quedar, Daniel, no será por mucho tiempo. —No te preocupes, somos amigos desde hace años. —¿Y tu novia? —Está por llegar. Se escucharon unas llaves y para mi sorpresa Leonor, la secretaria de Enzo estaba aquí. Ambas nos sorprendimos. —Hola de nuevo —le dije. —Hola... ¿eres la amiga de Luther? Asentí. —¿Ya se conocían? —preguntó Luther. —Si, es la secretaria de Enzo Bianchi, donde hice la entrevista hoy. —Y la contrataron —agregó ella. —me dará gusto tener una compañía mujer acá. Siéntete como en tu casa. —Gracias. —sonreí. Me ayudaron a acomodarme en la que sería mi habitación. Al menos no me sentiría tan sola acá y con Leonor podría ser todo más fácil. Ella me ayudaría a conocer mejor al gran Enzo Bianchi.
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