Escuché su voz en la mente, sonreí, subí sobre Asallam y descendí. Continuaré después, más que una narración de las personalidades de cada uno, ella al parecer también daba sus puntos de vista ante nuestros comportamientos. —¿Qué pasa contigo? ¿Por qué te escondes para leer? —No lo hago, y recuerda que tú sabes las historias, yo debo conocerlas. —Si me permites un consejo, reescribe tu historia, no me gustaría ver cómo te conviertes en esos cuentos narrados por nuestros padres y abuelos. —Lo tendré presente. —Sharon llegó con el plato de frutas. —Toma la cena, ensalada de frutas. —Gracias. —Yele, ¿no te aburres de tanto leer?, ¿no sientes que debemos divertirnos de vez en cuando? —sonreí, mis compañeras sin intención nos habían reunido en el campo y me acordé de las clases de voleib

