La animó, sin embargo, negó. Era el momento, debo indagar más, porque se cohíben. —Creo haber dado una orden, puedes decir lo que piensas. Me he dado cuenta de que se reprimen. — No iré contra la voluntad de la Energía. —A Dios no lo incluyan en este tipo de decisiones, nos obsequió el derecho a opinar, somos iguales. Si no fuera así, habría creado a la mujer muda. —suspiró, algo grande se cocina aquí—. Al Creador le gusta que hagamos las cosas de manera correcta, bajo ciertos parámetros inquebrantables, uno de esos, créeme, no es el no expresar nuestros sentimos. —Por el rostro de la maestra vi su desconcierto—. Si no te encuentras de acuerdo con tu esposo, díselo. —abrió la boca—. ¿Cuál es tu intranquilidad? —¿Dices qué somos iguales? —Nunca seremos iguales. Una cosa es el género y

