No me gustó la energía de Yurano y en un acto bajo de mi parte maté al hombre que estaba a mis pies, antes que el maestro hablara, sabía lo que había pasado. —Se llevaron a Hydrus y murieron quince de nuestros compañeros. —sentí como si me cayera un balde de agua fría en el cuerpo. —¿A qué te refieres con que se llevaron a Hydrus? —Lo tomaron como rehén. —Por un segundo no supe nada de mí, ni quién era. Le fallé a mi gente—. Majestad. Sentí los brazos de Yurano a mí alrededor, no sé qué cara tenía. No lloraba, el dolor era notorio en mis ojos. —Les fallé. —No. No digas eso mi reina. —El maestro volvió a abrazarme. —¿Qué le diré a Atrya? —Yo hablo con mi hija, Hydrus luchaba junto a mí. Fui yo quien lo descuidó. Fue Marlash quien me teletransportó, no tenía cabeza para nada. Me de

