Su voz se escuchó en mi cabeza, era una voz grave, sus labios tocaron los míos y me dio un suave y delicado beso. Sin embargo, no sé qué ocurrió, millones de mariposas revolotearon en el estómago, mi mano tocó su cuello, no lo podía ver, pero sí sentir, su energía generaba en mí un deseo incontrolable, fue una sensación superior a todo lo sentido hasta el momento. Kaus comprendió, lo sentí sonreír y nos sumergimos en un beso tan diciente, apasionado, y devorador beso. Sus manos recorrieron mi cuerpo y yo presionaba el suyo contra el mío. Era entendible, se suponía que había nacido para él. Una extraña felicidad invadió mi pecho, era como si él estuviera llenando el vacío que tenía en mi doliente pecho, ¿cómo logró entrar en mi mundo y con derechos propios? Lo necesitaba, mi cuerpo lo dese

