POV Alessia Cacciamani El primer rayo de sol que entró por la ventana no trajo la calidez dorada de una mañana de recién casada, sino una realidad fría, blanca y pesada. Abrí los ojos y lo primero que vi fue el techo desconocido de la habitación de Darien. Molduras de escayola modernas, pintura gris perla, un minimalismo elegante y masculino que me recordó, con un golpe seco en el estómago, que ya no estaba en mi habitación de soltera. Por un segundo, el pánico me cerró la garganta, una garra invisible que apretaba mi tráquea hasta que la memoria de la noche anterior me golpeó en oleadas: la consumación, el grito de la puerta rompiéndose, la policía llevándose a mi padre, las amenazas de Dante. Giré la cabeza lentamente hacia la izquierda. Darien ya no estaba en la cama. El lado

