Dormir en brazos de este hombre ha sido una sensación inexplicable pero agradable. En la mañana cuando despierto me encuentro dormida en su pecho desnudo, mientras su brazo me retenía a él. Lo observo por unos minutos, incluso cuando tiene esos ojos cerrados es jodidamente atractivo. Salgo de su agarre lentamente para no despertarlo, pero lo único que provocó es que me sujete más a su cuerpo consiguiendo que su muslo pose por el mío. —Quédate un poco más, me susurra al oído con los ojos cerrados. Hice lo que me pidió y me quedé a su lado como si de un oso de peluche se tratara, pero lo más sorprendente es que no quería que me soltara, me gusta estar de esta manera me siento protegida, y adicta a su aroma. No sé cuanto tiempo paso, pero me relajé tanto que me volví a dormir como un

