Cap 21. Recuerdos de otro amor

3491 Words
Al día siguiente fuimos a unos recados antes de irnos a casa de Sara. Carolina nos había hecho una tortilla de patatas para que nos la llevásemos y la madre de Sara también había dejado algo preparado, sólo teníamos que pasar a comprar chucherías, refrescos y algo de picar pero al lado de casa de Sara había un supermercado y entramos allí a comprarlo. En casa de Sara no hicimos gran cosa, todo el día en el jardín, en la piscina o tumbadas al sol. Sara me contó un montón de cosas de su primo y bueno, en general me contaron muchas cosas de todos ellos para que los conociese un poco mejor. También me pusieron al día de los cotilleos del pueblo y de otros grupos de gente y antiguos amigos de Bea. Sobre las 17h sonó el teléfono de la casa y Sara se fue a ver quién era. - Chicas, hay que volver a ponerse los bikinis – dijo mientras nos alcanzaba la parte de arriba de nuestros bikinis, habíamos estado haciendo toples. - ¿Ya vienen tus padres? – dijo Bea. - Sí, pero es peor, también vienen los chicos – se rio Sara. - ¿Tu primo también? – dije poniéndome colorada. - ¡Claro! Él ha sido el que se ha autoinvitado y además ha invitado a los demás. Creo que estarán aquí en 15 minutos más o menos. Oh mierda… no estaba preparada para que Cris me viese en bikini. Este año tenía un bikini nuevo muy bonito, la braguita se ataba en las caderas y el top era de triángulos y se ataba al cuello y en la espalda; era verde muy clarito, con una gran flor en tonos verdes más oscuros a un lado de la braguita y otra en uno de los triángulos del top. Pero, aunque mi bikini fuese precioso y me quedase estupendo, me daba vergüenza que me viese así. Acabábamos de salir del agua y los bikinis estaban mojados, así que no podía disimular mi vergüenza poniéndome el vestido, porque se mojaría y sería peor, así que tocaba que me viesen así, aunque ellos también venían a darse un chapuzón, estaríamos todos en las mismas condiciones. - Respira Desi – me dijo Bea. - ¿Qué te pasa? – preguntó Sara. Pero no podía hablar… estaba intentando concentrarme en mi respiración para calmarme y que no se notase que estaba tan nerviosa. - Es que le da vergüenza que la vean en bikini – Bea contestó por mí – seguro que está así por tu primo. Asentí con la cabeza intentando mantener el ritmo de la respiración para seguir tranquilizándome. Cuando lo conseguí me senté en unos escalones que había para entrar al agua, apoyé los codos en un escalón más alto y eché mi cabeza hacia atrás cerrando los ojos mientras me daba el sol en la cara. Seguía concentrada en mi respiración, pero mantendría los ojos cerrados hasta que escuchase alguna voz diferente a las nuestras. Escuché el timbre y a Sara que gritaba que ya iba a abrir, pero no escuché nada más salvo movimiento en el agua. Bea estaba sentada en el bordillo de la piscina moviendo los pies en el agua así que sería ella. Al no escuchar nada pensé que serían los padres de Sara que también venían de camino así que continué con mis respiraciones y noté cómo bajaba el ritmo de mis pulsaciones. De repente algo tapó el sol y alguien me dio un beso rápido en los labios. Abrí los ojos de golpe con cara de susto y me incorporé, casi chocamos las cabezas, menos mal que él tuvo buenos reflejos. De todas formas, al verle sonreí, pero a la vez noté cómo me subían los colores a las mejillas. Bea, Sara y otra chica más pequeña se echaron a reír. Cris se quitó la camiseta y se tiró de cabeza a la piscina y se puso a nadar un poco. Yo me acerqué donde estaban Bea y Sara con la chica nueva sentadas en el bordillo pero sin salir del agua. - Desi, esta es Vanesa – dijo Sara – mi prima y hermana pequeña de Cris. - Ya tengo 15 años, no soy tan pequeña – dijo ella dándole en el brazo a su prima – así que ¿tú eres mi nueva cuñada? - ¡Encantada! – dije agarrándole el dedo con el que me estaba señalando – lo de cuñada tendrás que hablarlo con tu hermano… - sonreí. - Será lo que ella quiera que sea y no te metas Vane – dijo Cris agarrándome por la cintura desde atrás, pegando su cuerpo al mío y besando mi cuello. - Ehhhh – dijo Sara salpicando a su primo con agua – las guarrerías las hacéis fuera de mi piscina y lejos de tu hermana que no hay que pervertirla tan pronto. Todos nos echamos a reír y Cris se escabulló hacia la parte más profunda de la piscina. Al cabo de un rato llegaron los padres de Sara y un poco después vinieron José, Miguel y otro chico que resultó ser el hermano mayor de Sara, Rubén. Los chicos se dieron un chapuzón para quitarse el calor, pero después salieron del agua y nos quedamos nosotras bañándonos. Ya no daba mucho sol en el jardín aunque seguía haciendo bastante calor. A mí me gustaba mucho más estar dentro del agua y al final de la tarde quedábamos solo Vanesa y yo en el agua. Era una chica muy simpática y todavía muy inocente, casi tanto como yo pese a los años de diferencia. - ¿De verdad te gusta mi hermano? – me preguntó. - Sí. - Es un chico genial, pero me ha dicho que te vas la semana que viene. - Solo he venido un par de semanas de vacaciones con la familia de Bea. – le dije intentando no darle importancia. - Entonces ¿te enrollarás con él estos días y luego no volverás a verle? No entiendo cómo se puede hacer eso. - No es así del todo… yo no venía a enrollarme con un chico de aquí quince días y después dejarle – le dije con un poco de pena – simplemente ha pasado. - Ya… a saber con cuántos has hecho eso mismo – parecía disgustada. - ¡Oye! No me conoces… no puedes juzgar así a la gente. - No quería juzgarte, pero luego soy yo la que está en casa con él aguantando su mal humor o su tristeza… - con esas palabras ya no me pareció tan niña… ¿qué habría visto hacer a su hermano después de su ruptura para que me dijese eso? - Vane… tu hermano es el primer chico con el que tengo… algo. - ¡No! ¿en serio? – abrió los ojos como platos. – Pero eres de Madrid y eres mayor… es imposible que mi hermano sea el primero, si hasta yo me he enrollado ya con un chico… por cierto no se lo digas a él. - Supongo que es difícil de creer, pero es cierto… puedes preguntarle a Bea o a tu prima, ellas lo saben. - Lo siento… no quise decirte todo eso, pero pensaba que le utilizarías para divertirte. - No te preocupes, pero de verdad que no le estoy utilizando, sólo quiero conocerle un poco más el tiempo que esté aquí. - Desi… lo siento, no quería entrometerme entre vosotros. – Dijo con un poco de vergüenza. Yo solo le di un abrazo, parecía una buena chica y al igual que su hermano y su prima, era muy simpática y sincera. - ¡Vane! – gritó Sara llamando a su prima. – Ven para acá un momento. Ella salió de la piscina y se fue donde estaban Bea y Sara. Yo me quedé en el agua un rato más, en la zona donde cubría más, pero que aún hacía pie y me tumbé flotando en el agua, cerré los ojos y me concentré en escuchar. Escuchaba a los chicos hablar y reírse aunque no llegaba a entender qué decían. También escuchaba a las chicas hablar bajito aunque estaban más cerca que los chicos. Se escuchaba también un montón de pajaritos, pero poco más… era prácticamente como escuchar tranquilidad. Noté movimiento en el agua, seguramente alguien se metió a la piscina o se sentó en el bordillo. Una mano me rozó la espalda a la altura del nudo del bikini. Abrí los ojos. - Además de hermosa fuera del agua, ¿también eres una sirena? – dijo Cris sonriendo. Hundí mi cuerpo en el agua hasta tocar el suelo de la piscina con mis pies. Él no retiró su mano de mi espalda y se acercó más a mí. Me besó con deseo. Puso sus manos en mi cintura y me impulsó un poco hacia arriba sin soltar mis labios. Enredé mis dedos en su pelo y mis piernas alrededor de su cintura y seguimos besándonos durante lo que parecieron horas. Empezaba a hacer calor incluso dentro del agua, y me separé un poco de él. - Este bikini te sienta muy bien – dijo mirando entre nosotros, desde mis caderas hasta mis ojos. Me sonrojé al notar mis pezones duros debajo del bikini. Sabía que él también lo había notado. Desenredé mis piernas de su cintura y me escapé de sus brazos sumergiéndome de nuevo en el agua y buceando lejos de él. Cuando saqué la cabeza del agua, le busqué con la mirada y le sonreí, pero en vez de dirigirme hacia él, me fui hacia las escaleras para salir de la piscina. - Vuelve al agua conmigo sirenita. Sólo le sonreí. Iba a irme con las chicas, pero al final cambié de opinión y me senté en el bordillo de la piscina con los pies dentro del agua. Él se acercó donde yo estaba y se quedó de pie frente a mí. Con suavidad separó mis rodillas para acercarse más a mí. Con sus dedos acariciaba mis brazos, los costados de mi cuerpo, mis piernas, mi espalda… - Eres preciosa – dijo mientras daba pequeños besos en mi mandíbula, desde la barbilla hasta mi oreja. - Vas a hacer que me suban los colores – le contesté mientras cruzaba mis pies detrás de su espalda. Volvió a darme pequeños besos por la mandíbula, esta vez en el camino contrario, de mi oreja a mi barbilla. - Bésame de verdad – le supliqué con una mano en su pecho y la otra en su cuello. Fundió sus labios con los míos en un beso lleno de pasión y de deseo. Nuestras lenguas bailaban juntas. Nuestras manos acariciaban nuestros cuerpos húmedos aún por el agua de la piscina. Sentía un calor crecer dentro de mí y, entre besos, un pequeño gemido salió de mi garganta sin poder controlarlo. Separamos nuestros labios y apoyé mi frente en la de Cris mirándole a los ojos. - Me vuelves loco, Desi – susurró a milímetros de mi boca. – No te imaginas cuánto te deseo. - Cris… no puedo… - Shhh… - puso un dedo en mis labios – no pasa nada Desi, te dije que tú marcabas el ritmo y eso sigue así. No haré nada que no quieras. Oímos que alguien silbaba, y de repente los chicos vinieron a la piscina y se tiraron a bomba salpicando muchísima agua fuera. Cris y yo nos reímos. - Te dejo con estos salvajes – le dije separándome de él – me voy con las chicas. Me puse de pie y cogí mi toalla para irme con las chicas. - Al fin sales del agua – dijo Bea. - Estoy arrugada como una pasa – dije mirándome los dedos de las manos. Y todas nos echamos a reír. Me tumbé en la toalla al lado de donde estaban ellas y ahí pasamos el resto de la tarde charlando entre nosotras mientras los chicos jugaban entre ellos en la piscina. Al final decidimos pedir unas pizzas y cenar allí en el jardín de casa de Sara. Y después de cenar cada uno nos fuimos a nuestras casas. Al poco rato de llegar a casa, sonó un SMS en mi móvil: CRIS: “Estás muy guapa en bikini. Muero de deseo por estar contigo pero me conformaré con soñar contigo esta noche. Descansa nena.” “Descansa cariño que entre madrugar y la piscina debes de estar agotado. Nos vemos mañana. Buenas noches”. Le contesté. Bea y yo nos dimos una ducha, nos pusimos el pijama y ese día nos fuimos pronto a la cama, aunque estuvimos despiertas hablando durante mucho rato. En algún momento de la conversación Bea se incorporó en su cama mirándome fijamente: - Desi… ¿Qué ha pasado con Cris en la piscina? – me extrañó su pregunta. - ¿A qué te refieres? No ha pasado nada. - ¿En serio? Porque parecíais más que un chico y una chica besándose. - ¿Qué? ¿Qué parecía? – me asusté, todos estaban allí, ¿qué vieron? ¿qué pensaron? - Parecía que ibais a hacerlo allí mismo – ella se rio. - ¿Qué? ¡No! ¡Qué vergüenza! – tapé mi cara con la almohada, aunque estábamos a oscuras, solo entraba un poco de luz por las rendijas de la persiana. - Bueno, fue Vane la que nos hizo el comentario a Sara y a mí, nosotras no estábamos prestando atención. - ¡No! ¿Vane? Madre mía qué vergüenza… después de lo que me dijo… - dije con algo de preocupación. - ¿Qué te dijo ella? no le tomes en serio, tiene 15 años. - Bueno, pensaba que me estaba enrollando con su hermano para divertirme los días que estuviese aquí y que después le dejaría tirado… y creo que ella fue su apoyo cuando Cris y su ex rompieron, y Vane no lo debió pasar muy bien viendo sufrir a su hermano. Creo que pensó que yo era un poco… vamos que debía pensar que sólo quería acostarme con él. - No le hagas caso Desi, es solo una cría. - Ya bueno, le dije que su hermano me había contado su historia y yo le había contado a él la mía… y que esto simplemente surgió y nos estamos conociendo. Nos quedamos un rato calladas… pensaba que Bea se estaba quedando dormida, así que la llamé bajito por si era así, no despertarla: - Bea… - ¿Qué pasa? ¿tampoco tú puedes dormir? – me dijo riéndose. - No, pero quería preguntarte algo… - Suéltalo… que incluso en la oscuridad veo tu cerebro dar vueltas y vueltas – dijo ella sacándome una sonrisa. - ¿Qué se siente cuando estás lista para el siguiente paso? - No lo hagas Desi… - dijo ella arrastrando la voz – No tengas tu primera vez con él. - ¿Por qué? – me empezaba a preocupar su reacción. - Porque es el primer chico con el que tienes algo, le acabas de conocer y sólo vais a estar juntos 15 días… no es tiempo suficiente para la primera vez. - Pero al estar con él siento cosas que nunca había sentido antes y que me gustan y me hacen querer más… - Desi, nunca has estado con un chico, es el primero con el que compartes momentos a solas, besos, caricias… es normal que todo eso sea nuevo para ti. No sé si Cris es el adecuado para tu primera vez, pero creo que ahora no es el momento adecuado. Ve paso a paso, poco a poco… - Es que estando con él… a veces tengo una sensación en mi interior que me hace estremecer, y un calor por dentro que sólo mejora con el roce de sus caricias… - Amiga… esa es la señal de que tu cuerpo quiere más de él… pero piensa en tu cabeza y en tu corazón… Si lo haces, si le das todo de ti, ¿cómo te sentirás cuando vuelvas a Madrid y no volváis a veros? En ese momento lo entendí… y mis ojos se llenaron de lágrimas. Sorbí un poco la nariz y cerré los ojos dejando que las lágrimas cayesen solas. Bea echó su mano sobre mi cama buscando mi mano para agarrarla y darme fuerza como siempre hacíamos en los momentos difíciles. Tardé bastante rato en dormirme, le daba muchas vueltas a la cabeza pero no era Cris el que invadía mis pensamientos, en esa noche, tumbada en esa cama la persona que vino a mi mente fue Checo, recordé todo lo que sentía por él, recordé uno de los besos apasionados que había tenido en los últimos días e imaginé qué hubiese sentido si hubiese sido con él; imaginé que fuese él quien estuviese despertando todas esas sensaciones nuevas en mí… si fuese él, no lo dudaría y le entregaría todo de mí. Pero Bea tenía razón, ahora no era el momento, me gustaba Cris y estaba experimentando todo esto con él, pero no sentía por él lo que sentí por Checo, lo que aún sentía por Checo si me permitía pensar en él. Mis lágrimas salían sin esfuerzo, como ya lo hicieron una vez, como si mis ojos fuesen grifos que no cerraban bien y simplemente dejaban escapar el agua gota a gota… al final, me debí quedar dormida. Cuando desperté, la mano de Bea todavía estaba en mi cama, pero ella seguía dormida. Me dolía la cabeza, miré el reloj y eran las 9h de la mañana… estaba cansada pero ya no tenía más sueño. Oí que los padres y abuelos de Bea ya estaban abajo, desayunando en la salita. Me levanté para ir al baño intentando no hacer ruido para no despertar a Bea y al salir de la habitación me encontré con su madre en el pasillo. - Buenos días Desi ¿te levantas ya? – me dijo Carolina. - Buenos días – dije intentando sonreír. - ¿Estás bien cariño? Tienes mala cara. - No es nada… sólo me duele la cabeza – intenté restarle importancia. – Voy al baño y me acuesto otro ratito hasta que se despierte Bea, seguro que se me pasa. - Vale cariño, pero sea lo que sea, no llores más – me dijo pasando sus pulgares por debajo de mis ojos. Asentí y me fui al baño, después volví a la cama. - ¿Por qué mi madre te ha dicho que no llores más? – me dijo Bea sin abrir los ojos cuando ya me había tumbado otra vez en la cama. - Creo que anoche lloré demasiado… me duele la cabeza y tengo una cara horrible. - ¿Me lo cuentas? - Fue por lo que pasó ayer y… bueno, y porque… me acordé de Checo. - ¡Ay no! – dijo Bea tapándose la cara con las dos manos – otra vez no… - No Bea, no es eso… simplemente pensé que aunque me gusta Cris, lo que siento por él no es como lo que sentía por Checo, y… bueno supongo que tenías razón y no es el momento de hacer nada más con Cris, pero creo que si todo esto me hubiese pasado con Checo, sí lo hubiese hecho – decidí omitir la parte de que mis sentimientos por Checo no habían desaparecido, simplemente los arrinconé para que no estuviesen “a la vista”. - Desi… Checo te quería, pero se fue por una razón… - Lo sé, – dije con pesar – teníamos que distanciarnos para que yo no sufriera, creciese, desarrollase mi carrera y encontrase la felicidad… te lo creas o no, esas palabras están grabadas a fuego en mi subconsciente. - Entonces, olvídale y no le compares. Él siempre va a estar en el pedestal al que tú le subiste y ningún chico va a ser ni la mitad que él si los comparas. Tienes que olvidarle Desi, y si no puedes, al menos no compares a los demás con él, porque aunque él te quería mucho también te hizo sufrir muchísimo… Y ahora – dijo sentándose en la cama – vamos a lavarnos la cara y a desayunar que hoy hay mercadillo. Le sonreí y mi amiga se rio a carcajadas. Nos aseamos y bajamos a desayunar aún en pijama. El abuelo de Bea había ido a comprar churros para que desayunásemos, eran enormes, una rosca de churros entera para cada una, yo no podía desayunar tanto, pero Bea se comió su rosca y más de la mitad de la mía.
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