Cap 35. Sorpresa

2884 Words
Estaba nerviosa. María y Pablo nos acompañaron a la estación a coger el autobús para ir al pueblo de Bea que salía a las 16h así que más o menos a las 20h estaríamos allí. El abuelo de Bea nos recogería con el coche. Durante el viaje las dos decidimos enviar el mismo mensaje a José y a Cris, pero no lo íbamos a enviar hasta que estuviésemos llegando al pueblo. Cuando el autobús salió del pueblo anterior camino del de Bea enviamos nuestros mensajes. “Por fin viernes! Ya he terminado los exámenes y vamos a salir a celebrarlo. Qué planes tienes tú?” escribí yo a Cris. “Por fin viernes! Desi ha terminado los exámenes y vamos a salir a celebrarlo. Qué planes tienes tú?” escribió Bea a José. José respondió casi de inmediato: “Qué bien! Divertíos mucho! Nosotros hemos quedado a las 21h donde Emilio a tomar algo y luego no sé, al billar o a tomar unas copas”. La respuesta de Cris llegó cuando el autobús ya llegaba a la plaza del pueblo: “Qué bien! Ojalá pudiésemos vernos. He quedado con los chicos para ir donde Emilio, después no sé qué haremos. Diviértete nena. Te extraño”. Bajamos del autobús dando saltitos de emoción. Aquel fin de semana iba a ser genial. Ya estaba allí el abuelo de Bea esperándonos así que nos subimos al coche y en unos minutos llegamos a casa. Después de saludar y hablar un rato con sus abuelos, nos fuimos a la habitación para cambiarnos de ropa y arreglarnos. Pero antes teníamos que avisar de que estábamos en el pueblo, así que Bea avisó a Sara, y quedamos en ir a buscarla a ella y las tres ir hacia la plaza que era donde ella había quedado con los chicos. Me puse un pantalón marrón de vestir, bajito de cintura y ajustado a las caderas y con las patas muy anchas como a mí me gustaba, con unos botines y un top n***o con escote de barco y sin mangas, y por encima una americana de tela vaquera muy entallada, pinté mis ojos de verde como siempre y recogí mi melena en un moño alto. Cuando llegamos a casa de Sara se puso muy contenta de vernos. -          Mi primo se va a morir cuando te vea, Desi – dijo Sara. -          Yo también tengo muchas ganas de verle – dije muy emocionada. Llegamos a la plaza y automáticamente mis ojos se fueron hacia el lugar donde sabía que ellos solían quedar… aún estábamos muy lejos y no podía identificarles bien, pero había un grupo de cuatro o cinco chicos que podrían ser ellos. Sara nos llevaba entre los grupos de gente para pasar desapercibidas hasta que nos fuimos acercando a ellos. José estaba de frente a nosotras y Cris estaba de espaldas. José abrió los brazos y Bea salió corriendo hacia él -          ¿Por qué no dijiste que veníais? – preguntó José antes de que Bea le besase y no le dejase hablar más. En ese momento Cris se dio la vuelta y se nos quedó mirando a Sara y a mí, desde luego tenía cara de sorpresa, pero hasta que no sonrió no me atreví a abrazarle. Me abrazó tan fuerte que me costaba respirar, y después me soltó y me besó. Por lo visto estábamos todos, no esperábamos a nadie más, así que nos fuimos hacia el bar a tomar algo y cenar. Después decidieron ir a por unas copas, nada de billar, mejor porque a mí me apetecía bailar. Estuvimos bailando mucho rato y tomando unas cuantas copas. Pero yo quería un rato a solas con Cris, así que me acerqué a él por la espalda y le besé el cuello. -          Nene… ¿te apetece si nos vamos un rato tú y yo solos? – le susurré al oído. Se giró en mis brazos y me besó. -          No puedo Desi… estoy agotado, ha sido una semana difícil y necesito irme a dormir. Mañana nos vemos y pasamos el día juntos ¿vale? – Volvió a besarme, aunque hasta su beso parecía cansado. -          Claro cariño, hasta el domingo por la tarde no nos vamos, nos vemos mañana. Descansa mucho. – Le besé otra vez después de que se pusiera su cazadora – Te quiero – le susurré al oído y él sonrió. Cris se fue y ahí me quedé yo con Bea y su grupo de amigos, pero sin mi novio. No quiso que nos fuésemos solos, no quiso llevarme a casa… algo pasaba y me daba la sensación de que era algo más aparte de cansancio. Mi cabeza empezó a dar vueltas a las cosas, a pensar por iniciativa propia, algo iba mal… no había sido tan efusivo ni cariñoso ni atento como cuando vino él a Madrid… ¿qué pasaba? Me acerqué a Bea. -          Bea, algo anda mal… quiero irme a casa. -          ¿Qué pasa Desi? – dijo ella – nos estamos divirtiendo. -          No sé… yo… no sé… Cris se ha marchado y no sé qué le pasa… dice que está cansado pero sus besos no eran como los de siempre. -          No te rayes, Desi… nos quedamos un par de canciones más y después nos vamos a casa. Acepté por no irme sola, pero yo ya no quería estar allí, quería meterme en la cama y llorar. Cogí mi teléfono y escribí un mensaje a Cris: “Nene, me has dejado preocupada, espero que puedas descansar. Escríbeme mañana por la mañana porfa. Estoy muy contenta de estar aquí y poder verte, quiero pasar contigo todo el tiempo que podamos”. -          ¿Qué haces aquí sola? – me dijo Sara cuando se acercó a mí - ¿Dónde está mi primo? -          Se fue a casa – dije encogiéndome de hombros – dijo que estaba cansado. -          ¿Cómo que se fue a casa? ¿Y te dejó aquí? -          Eso parece… no sé qué le pasa… está raro, diferente… parece que no se alegra de que haya venido – dije pesarosa. -          Este chico es imbécil… no le hagas caso – Sara me abrazó – Seguro que mañana ya está como siempre. Vamos a tomar la última copa. -          No, gracias… no me apetece beber más – intenté sonreír. Nos quedamos un rato más en el pub, antes de irnos a casa. Otro de los chicos del grupo se ofreció para llevarme en su moto, pero no quise, así que nos despedimos del grupo y Bea se vio obligada a ir andando hasta casa conmigo. En cuanto estuvimos solas empezaron a caer las lágrimas que había estado aguantando desde que Cris se fue sin mí. -          ¿Me vas a decir qué pasa? – me preguntó Bea, estaba bebida pero aún estaba lo suficientemente cuerda como para ejercer de mejor amiga. -          Es que no lo sé… es sólo una sensación de que algo no está bien. -          Pero… ¿por qué dices eso? – siguió preguntando. -          No sé… noto que Cris está diferente conmigo… ya no me besa como antes… y no ha querido que nos fuésemos un rato para estar a solas… y se ha ido sin más, sin acompañarme a casa como antes… - mis lágrimas seguían cayendo – quizás no ha sido buena idea venir para darle una sorpresa. -          ¿Y por qué no iba a ser buena idea? – preguntó ella. -          ¡Yo qué sé Bea! – grité nerviosa – parece que verme no le ha gustado tanto como yo esperaba – sorbí mi nariz - ¿Crees que ya no quiere estar conmigo? -          ¿Por qué piensas eso Desi? -          Pues porque es lo que siento… apenas me ha tocado, apenas me ha besado, ni siquiera ha querido bailar conmigo y tampoco ha querido estar a solas conmigo… ¿esa es la reacción normal para un chico que lleva un mes sin ver a su novia? -          Vale… admito que es algo raro… - dijo Bea – pero seguramente sea sólo que está cansado como te ha dicho, no te preocupes, vamos a dormir y mañana seguro que volvéis a estar como siempre. -          No me lo creo Bea… esta tarde en su mensaje parecía normal, hasta dijo que me extrañaba y ahora se va a casa solo porque está cansado… algo no está bien, es un presentimiento… Llegamos a casa y nos cambiamos para ir a dormir. Estuve muchísimo rato dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, alguna lágrima caía de mis ojos, pero intenté no llorar para no hacer ruido porque Bea estaba dormida profundamente. Al final me dormí por cansancio. En el tiempo que habíamos estado separados, aunque yo estaba estudiando, me acostumbré a estar más pendiente del móvil porque no sabía nunca cuándo me iba a poder escribir él y deseaba tanto sus mensajes… así que con esa nueva costumbre, lo primero que hice al despertar fue mirar el móvil. Eran las 11h de la mañana y no tenía ningún mensaje en pantalla… quizás era verdad que estaba muy cansado y aún estaba dormido. -          ¿Algún mensaje? – preguntó Bea desde su cama con sólo un ojo abierto. -          No… le escribí anoche, pero no ha contestado. -          Bueno, es sábado… seguro que aún está durmiendo. Nos aseamos y bajamos a desayunar, el abuelo de Bea había ido a por churros, aunque la verdad era que yo no tenía casi nada de hambre y Bea terminó comiéndose su rosca entera y más de la mitad de la mía. Hacía fresco y estaba nublado, seguramente llovería en algún momento del día. Cada rato miraba el móvil, pero no había nada. Decidimos salir a dar un paseo, no había nada que hacer en la casa y Bea quería aprovechar a salir antes de que lloviese. Anduvimos mucho rato callejeando por el pueblo, viendo escaparates de tiendas y charlando. Al final entramos a uno de los bares a los que solíamos ir en verano a tomar el aperitivo antes de volver a casa para comer. Bea recibió un mensaje de Sara: “Chicas, dan lluvias para esta tarde y me quedo sola en casa, os venís después de comer y vemos alguna peli? Tarde de chicas”. Por supuesto aceptamos. -          ¿Cris sigue sin escribirte? – me preguntó Bea, asentí con la cabeza mientras bebía de mi vaso. - ¿Por qué no le escribes tú algo? -          ¿Segura? Ya le escribí anoche y no ha contestado… no creo que siga durmiendo todavía – le dije un poco decaída. -          Bueno tú prueba… a ver si averiguamos qué le pasa. Cogí el móvil y empecé a escribir: “Hola nene, has podido descansar? Después de comer vamos a ir a casa de Sara a ver una peli, nos vemos luego?” se lo enseñé a Bea antes de darle a enviar, no quería meter la mata ni parecer muy ansiosa. A ella le pareció bien, así que le di a enviar. Después de un rato sonó un mensaje en mi móvil y lo saqué del bolso emocionada pensando que era de Cris, pero mi sonrisa se apagó al ver que era de mi hermana: “Peque, qué tal va el fin de semana? Pegadita a Cris? Pásalo bien pero sé responsable. Cuéntame todo. Te quiero”. Bea no quería que le contestase pero le había prometido a mi hermana tenerle al corriente de todo, así que respondí a María: “Esto no va bien, ayer le vi un rato, pero estaba diferente… hoy ni siquiera contesta mis mensajes… Creo que no le ha gustado la sorpresa de verme.” Ella no tardó en responder: “Quieres hablar? Te llamo? Intenta estar animada el finde, seguro que no es nada y sólo está durmiendo hasta tarde”. “No hace falta. Estoy con Bea tomando el aperitivo y después de comer hemos quedado con una amiga para ver una peli en su casa. Si tengo novedades te cuento. Yo también te quiero” le respondí y guardé mi teléfono de nuevo en el bolso. Después de una ronda más en la que Bea seguía intentando animarme, nos fuimos a casa a comer, y sin echar siesta ni nada nos fuimos a casa de Sara después. Sus padres tenían televisión de pago, así que podíamos elegir entre muchísimas películas, acabamos viendo “10 razones para odiarte” y después “She’s all that”, dos películas de amor adolescente que me encantaban. Cris seguía sin escribirme y yo empezaba a ponerme nerviosa. -          Desi, para quieta – me dijo Bea – no dejas de mover la pierna y estás moviendo todo el sofá. – Sara se rio y yo intenté controlarme. -          Lo siento… es que estoy un poco nerviosa. -          ¿Sigues sin saber nada de mi primo? – dijo Sara. Yo negué con la cabeza. -          No responde a mis mensajes… - dije arrastrando las palabras – ¿A ti te ha dicho algo? – ella también negó. -          José dice que no sabe nada de él desde ayer – dijo Bea. – Lo siento, no he podido evitarlo, es su mejor amigo y tenía que preguntarle. -          No te preocupes – le dije – supongo que antes o después alguien más se iba a enterar. -          Bueno tú tranquila – continuó Bea – seguro que pronto alguien sabe algo de él. José dice que no te disgustes que luego salimos a bailar si quieres. -          No tengo muchas ganas de bailar, pero lo que queráis – dije encogiéndome de hombros – tampoco quiero arruinar el fin de semana. -          Desi… - dijo Sara – a mí Cris me solía contar todo, pero esta vez no, no tengo ni idea de dónde está. Tampoco me contesta los mensajes. Llamé a casa de mis tíos esta mañana y Vanesa me dijo que se había ido sobre las 12h del mediodía pero que no sabía a donde, sólo le dijo a mi tía que no iba a comer en casa… -          ¿Veis? Creo que fue mala idea venir sin avisar… él ya tenía sus planes para el fin de semana y yo no estaba incluida en ellos… - dije tapándome la cara con las manos. -          Te voy a decir una cosa Desi… - dijo Sara poniéndose seria – Yo quiero mucho a mi primo… pero un novio no se comporta así… yo le mandaría a tomar viento fresco y dejaría de ser su novia. Lleváis un mes sin veros y ahora que os podéis ver, desaparece… ¡que le den! -          Supongo que es lo malo de una relación a distancia, – dije – es probable que no te des cuenta de que se va acabando… - en ese momento empecé a llorar. -          Vanesa me preguntó si era cierto que habías venido, supongo que él se lo dijo porque yo no fui… quería venir a verte, pero le dije que no creía que fuese buena idea. – Comentó Sara. -          Gracias Sara… no creo que pueda verla a ella ahora mismo… pero dale un abrazo de mi parte cuando la veas – Sara me abrazó y frotó mi espalda intentando tranquilizarme porque yo seguía llorando. Sara sacó un montón de chucherías y helado, y continuamos viendo la película. De vez en cuando se me escapaba alguna lágrima o algún suspiro, pero las chicas se limitaban a apoyarme y a decirme que todo iba a ir bien. Aunque no sabía a qué se referían ¿iba a ir bien porque Cris me iba a escribir o a llamar y querría verme de nuevo, o iba a ir bien porque se había acabado pero pronto yo me recuperaría? A ratitos veía que ellas escribían en sus móviles, seguramente estarían hablando con sus novios. Bea me había quitado mi móvil y lo tenía ella, así que yo solo tenía en las manos el bol de las palomitas. -          Desi… - me llamó Sara – Van a venir Miguel y José ¿te importa? -          No, no os preocupéis, no tenéis que dejar de quedar con ellos por mí. -          Bueno ellos saben cómo estás… seguro que se comportan – me guiñó un ojo y sonrió – Van a pasar a por la cena ¿os apetece comida china? – Asentimos y ella les escribió para decírselo. Después de un rato vinieron los chicos, pero no venían solo Miguel y José, con ellos venía también Rubén el hermano de Sara. Decidieron no salir ese sábado por mí y porque llovía bastante, me sentí mal porque sentí que les arruinaba los planes del finde con mi tristeza y mi amargura porque seguía sin saber nada de Cris. Nadie volvió a comentar nada sobre Cris, aunque seguramente alguien ya sabría algo de él, de todas formas, me alegraba que nadie dijese nada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD