No sé cuánto tiempo permanezco en el auto, sólo sé que he llorado hasta que mis ojos se han secado y cuando sólo queda un retumbante dolor de cabeza, manejo hasta casa con un objetivo en mente. Entro a mi habitación y saco del cajón de mi mesita de noche las llaves de su apartamento. Ese apartamento que compró para poder follarme cada vez que quería. Cuando subo de nuevo al auto, no tiene que pasar mucho tiempo para llegar al edificio en donde él vive. Estas llaves son la única conexión que tengo con él y ya no quiero nada suyo. Mientras subo a su piso por el ascensor, me pregunto si tal vez él estará allí. Niego con la cabeza ante mi absurda idea. Él debe estar en el pub, junto a ella, celebrando su regreso y seguramente retomando su relación. Sólo dejaré las llaves y me i

