VI El almuerzo transcurrió sin mayores sobresaltos y la conversación que siguió después fue amena y agradable. Quede completamente satisfecho con todo lo que comí. Culminamos la charla acordando la disposición de las siguientes horas: ya que María debía atender una situación delicada junto a Magdalena que debía ser tratada en privado, y que Juan saldría al puerto junto a otro de los jóvenes a recibir un encargo importante, entonces yo quedaría en la casa junto a la hermana Sophia. La idea no me agrado mucho en el momento pero no pude quejarme. Asentí con una sonrisa cuando María se despidió asegurándome que pronto estaría de vuelta para continuar con el relato que nos ocupaba. ― Solo será un rato ―dijo María sonriente―, con Sophia estarás en buenas manos. ― Esperare con ansi

