Sebastián, había terminado su cita en el bosque con Leo, quien se había puesto a cantarle las canciones que le gustaban, tarareaban juntos , se sentía cómodo a su lado, él era su destinado; jamás había imaginado que el alfa pueda ser tan dulce, educado y tierno, en definitiva las cosas entre ellos habían empezado al revés, estaba feliz que a pesar de lo que ya había sucedido entre ellos, se esté tomando el trabajo de cortejarlo, cada día para el omega de los ojos miel era una sorpresa y estas sorpresas eran muy lindas. El alfa había puesto todos sus sentidos en cumplir la regla de los 7 días y debía reconocer, que la forma en la que veía a Sebastián al inicio de todo había cambiado: ya no lo veía solo como un buen trasero y torneadas piernas, ahora sabía que le gustaba leer, que sabía co

