Un nuevo día, los rayos del sol empezaron a colarse por el ventanal inmenso de la habitación de Paúl, a pesar de las delicadas cortinas que prodigaban un ambiente cálido, estos anunciaba que ya era momento de levantarse, Paúl estaba abrazado de Ezra, no quería salir de la cama, se acurrucó en sus brazos, sintió la respiración de su alfa: tranquila y pausada, disfrutaba de los momentos junto a su ahora novio, su corazón se aceleró al recordar que ahora eran novios y sintió que vivía momentos que jamás se imaginó, se sentía feliz, pero siempre descubría que su felicidad le daba miedo, por qué todo era demasiado perfecto, sacudió la cabeza tratando de eliminar pensamientos negativos. Ezra se había despertado y contemplaba desde donde estaba los rizos y los gestos de Paúl, que toda la noche se

