Después que terminaron de hacer el paseo en carroza a lo largo de toda la ciudad capital, los dos reyes con sus dos lunas regresaron de nuevo al palacio. Cuando entraron los esperaba un banquete con música instrumental donde los invitados podían pasar un buen momento celebrando el casamiento de los novios, mientras las dos parejas debían bailar dos piezas mientras todos los invitados los veían con alegría porque tanto el rey Bastian como el rey Ozias hacían buena pareja con sus esposas. Pero luego, cuando sintieron que ya habían estado demasiado tiempo ahí, cada pareja se fue a sus respectivos aposentos para tener su tan preciada primera noche como marido y mujer. El rey Ozias tomaba de la mano a Zury guiándola hasta la recámara que a partir de esa noche utilizarían como pareja. La chica

