Prólogo
En Milano.
GIANCARLO MANTOVANI
-Dante, ¿Estas seguro de esto?
-Te dije que sí, lo comprobé yo mismo.
-Y ¿Dónde dices que esta?
-En Catskill, en el estado de New York.
-Y ¿cómo llegó ahí? ¿Con el paracaídas?
-Si, según entiendo él saltó del avión cuando sintió que empezó a fallar, no es cómo si hubiese explotado de una vez. El asunto es que el cayó y su paracaídas se enredó en un árbol, y cayo de muy alto, se pegó en la cabeza. El Dr. que lo atendió dice que esta mujer lo ha cuidado, y que según perdió la memoria. Sin contar que estuvo 1 año en coma y solo hace 6 meses que ha despertado.
-Por eso no ha vuelto.
-Y ¿qué vas a hacer?
-Tengo que corroborar la información, tengo que ir yo mismo. ¿Me dice que la chica se llama Amber Ambrosetti?
-Si, ¿La conoces?
-No estoy seguro, pero si es la que creo que es, es una buena persona.
Entonces toca la puerta.
-Adelante.
-Amore, te estamos esperando, hola Dante, ¿pasa algo?
-Creo que si, pero aun no puedo estar seguro.
-¿Qué pasa?
-Recibí información de que Pepe podría estar vivo.
-Me estas jodiendo.
-No, me enviaron unas fotos anónimas, mande a Dante a investigar, y parece que si es él.
Vi como cambió su semblante, incluso vi que boto algunas lágrimas, su actitud me estaba clavando un puñal en el pecho.
-Y ¿Por qué no volvió?
-Al parecer estuvo 1 año en coma, despertó hace 6 meses y dicen que perdió la memoria.
-Carajo. Y ¿ahora?, hay que buscarlo.
-Si, pero deja que nosotros nos encarguemos si, no te quiero en New York y menos, así como están, ya tienes 7 meses de embarazo, necesitas estar tranquila.
Ella lo dudo un momento y luego asintió.
-Esta bien, pero mantenme informada y por favor cuídense. Recuerden…
-Si, revisaremos el avión.
Nos quedamos en un silencio incómodo.
-Bueno yo voy a preparar todo para el viaje.
Dante nos dio privacidad.
-¿Qué pasará si en verdad esta vivo?, ¿volverás con él?
Ella se quedó un momento en silencio.
-Becca…
-No, no volveré con el, haya perdido la memoria o no, tal parece que hizo su vida con esta mujer que esta en estas fotos. Las cosas son como debieron ser.
-Y ¿entonces?
-Entonces, tiene una hija, y si, tu has sido su padre, pero ella lleva el apellido Santoro, no voy a quitárselo, tampoco le quitare su derecho, así como yo no te quité el tuyo.
-Bien.
Yo tenia sentimientos encontrados, por una parte, estaba aliviado de que estuviera vivo, con el pasar del tiempo con rivalidad incluida me llegó a agradar. Pero, por otro lado, estaba aterrado de pensar si ella lo seguía amando. Ella se acercó a mi y me dijo muy cerca de mi boca antes de besarme.
-Te amo Gian, soy tu esposa, ya yo decidí y él también lo hizo, pero tiene derecho a recordar que tiene una hija. No volveré con él, seguramente habrá que hacer lo mismo que paso conmigo luego del atentado, y si me tengo que casar una tercera vez contigo, pues lo hacemos de nuevo, la tercera es la vencida.
Nos reímos del chiste y la bese convencido de que éramos el uno para el otro y que ya nadie podía separarnos.
-Te quiero de vuelta pronto y entero, quiero que estés en el nacimiento de Alessio, ¿Entendido?
-Si, amore, tranquila, aquí estaré.
Unas horas después…
-Todo listo jefe, y ya todos están informados de que vamos y para qué.
-Pero…
-No saben cuando exactamente, tengo todo cubierto.
-Perfecto, entonces vámonos.
Aquí voy Pepe, esto lo hago por Vivian, por tu hija, que la amo tanto como si fuese mía.