Britani
Desayuno con mi padre en total silencio, nadie menciona la discusión de ayer ni siquiera mi hermana me ha comentado nada. Me termino los cereales y dejo el resto en la mesa. Aunque sé que no le gusta que me levante antes que los demás, lo hago y me retiro a mi habitación donde me espera mi cama vacía. Darían se fue en algún momento y solo dejo una triste nota ''Gracias por este tiempo'' me siento rechazada y tonta por habérmele ofrecido, seguramente pensó que era infantil. Me acuesto nuevamente en la cama aun con rastros de su olor y escribo en mi diario, básicamente todo lo que siento en estos momentos.
El día pasa lento, no encuentro nada con lo que divertirme en mi habitación únicamente me apetece salir lo que es algo que yo no haría, pues antes preferiría mil veces quedarme en casa.
Tocan a la puerta interrumpiendo este agonizante silencio, abro y me encuentro con Bella, al parecer si puedo recibir visitas en la cárcel.
—¿Por qué te han castigado? — es lo primero que pregunta entrando en mi habitación.
—He tenido una cita con Darían. — explico.
Abre mucho los ojos. —¿El nuevo? —asiento —Oh por dios, cuéntamelo todo.
Le explico todo a Bella desde el comienzo y no para de sorprenderse, mi hermana es la próxima en enterarse de todo, aunque no me apoya pues sabe que papa odia a la familia de Darían no sale corre no a contarle.
De esta manera permanezco castigada durante una semana, voy acompañada a la escuela y después regreso también acompañada para terminar quedándome sola en mi habitación, es toda la semana ni rastro de Darían lo cual me tiene con una constante presión en el pecho, no soporto esta angustia.
Nado de un lado a otro en la piscina calefactada, me relaja mucho esto y lo necesito.
—Señorita un joven la busca. — dice una de las asistentas.
—Gracias enseguida voy. — digo apresurada.
Tomo la bata y me la coloco arriba, tengo el cabello goteando, pero no me importa y salgo corriendo al encuentro de la persona esperada, en el recibidor puedo escuchar a mis padres hablar peri no con quien deseaba. Carlos está junto a ellos vestido con una camisa amarilla y pantalón oscuro, su aspecto siempre perfecto.
—Cariño ¿Estabas nadando? — pregunta mama repasando en mi aspecto. —Carlos ha venido a verte.
—Si perdón, hola Carlos. — lo saludo sin ganas.
—Hola Britani. — dice el de manera amable y pensar que hace unos días me quería besar en un absurdo juego.
—Carlos ha venido a invitarte a ser su pareja. — explica mi padre. —Nos han invitado a un baile esta noche de seguro no querrás ir sola y Carlos se ha ofrecido a ser tu pareja.
—Si claro. — miento, no me servirá de nada decir que no.
Después de que Carlos se marchara mama ha comenzado a preparar nuestros vestidos para esta noche, es un evento importante para papa al parecer, por lo que debemos ir perfectos.
Mama opta por un vestido rojo de escote cuadrado hasta la rodilla, es bonito, pero no el deseado por mí, se marcha dejándome sola para vestirme por lo que aprovecho para cambiar un poco de ambiente, tomo un vestido verde esmeralda que me encanta, pero nunca he usado. Tiene un escote en uve pronunciado y es largo estilo sirena lo ame, pero mama nunca lo ha visto apropiado. Me coloco un largo abrigo que lo cubra y unos zapatos altos negros, siempre tengo el cabello lacio por lo que decido esta vez dejarlo rizo y suelto, el maquillaje es ligero pues ya el vestido y el cabello se ven muy bien, ahora si me gusta.
Bajamos todos al coche, mi madre me mira de arriba abajo curiosa por saber que traigo puesto, pero estoy bien cubierta, Llegamos al lugar donde me recibe Carlos y me hace tomarlo del brazo hasta la entrada. Me quito el abrigo mostrando mi despampánate vestido y ganando la mirada de desaprobación de mi madre, se retiran a charlar con sus socios y mi hermana se encuentra con algunas amigas mientras yo me veo obligada a caminar del bazo de Carlos por donde a él se le antoje.
—Te ves preciosa. — dice Carlos a mi oído pasándome una copa de champán.
Le soy un trago he intento ignorar la conversación de Carlos centrándome en los invitados, la mayoría me observa no con desaprobación más bien con asombro, pero mi vista se fija en alguien en especial. Darían está con un grupo de hombres vestido con un impoluto traje color azul oscuro, lleva las manos a los bolsillos y me mira con admiración. Me contorneo un poco y sonrió para Carlos. Me toma de la cadera de una manera un tanto atrevida que me molesta, pero no evito con tal de poner celoso a Darían, caminamos hasta jardín techado con la piscina aun siendo observado por Darían.
—Estoy muy feliz de que estés aquí, habíamos dejado algo a medias en la fiesta recuerdas. — Me susurra al oído dejando un beso.
—No recuerdo. — respondo intentando tomar distancia.
—Me vas a decir que tampoco te has vestido a si para mí. — acaricia mis caderas.
—Calor que no. — lo empujo con brusquedad. —Si me he vestido de este modo ha sido para mí.
Me intenta tomar del brazo nuevamente, pero lo empujo esta vez más fuerte cayendo yo por accidente en la piscina, el agua helada me golpea y el vestido no me permite nadar bien, es un poco apretado. Veo a alguien lanzarse al agua de una manera muy abril, Darían me toma de las caderas y me saca a la superficie. Se han reunido muchas personas a nuestro alrededor incluyendo mi padre.
Darían me deja en el suelo y una vez que se asegura que estoy bien va hacia Carlos.
—¿Por qué no la ayudaste? No ves que no podía salir imbécil. — le grita él y rápidamente alguno de los hombres con los que estaban se acercan a Carlos. —Tranquilos. —les advierte Darían y ellos obedecen.
—Hija. — chilla mi madre ayudándome a levantarme.
—Gracias por ayudar a mi hija. — le agradece mi padre a Darían sin tan siquiera mirarle a los ojos.
—Tenía que hacerlo y perdóneme por molestarlo. — responde Darían en voz baja.
—Oh por dios, solo ha sido un accidente. — dice la anfitriona y amiga de mama. — Vengan les daré unas habitaciones y ropa a ambos.
Somos guiados por ella cada uno es dejado en nuestras habitaciones y se nos pide que esperemos a que traigan la ropa. Me quedo junto al fuego encendido de la habitación sin aun cambiarme, estoy un poco afectada por todo esto, he sido una ridícula ya me imagino el regaño de mi padre
—¿Por qué llegaste a la fiesta con ese idiota? — me sobresalto al escuchar la voz de Darían a mis espaldas.
—No es tu problema y deja de entrar de esa manera. — me quejo.
—Vi como te tocaba, no podías decirle que se detuviera ¿Por qué eres tan tonta? ¿Qué querías demostrar? — dice con rabia.
—Solo quería que reaccionaras de algún modo. — me sincero. —Pero me he dado cuenta de que no te importa quien me toque, nada más me salvaste porque era lo que debías hacer.
—Y que querías, que lo matara por tocar lo que es mío. — dice acercándose a mí. —Oh que le dijera a tu padre que lo hice porque te quiero y no me importa lo que piensen ellos.
Me quedo paralizada al escuchar esas palabras.
—¿Qué has dicho? — pregunto a lo que logro que se dé cuenta de lo que acaba de decir. —Está bien, escuche mal.
Le doy la espalda y continúo mirando al suelo. Siento la mano de Darían recorrerme los hombros y bajar el fino tirante para dejar un beso en la piel descubierta.
—Estas heladas. — dice pegando su cuerpo al mío. —Deberías cambiarte ya y volver a casa.
Desliza su mano por la cremallera del vestido bajándola muy lentamente, esperando a mi negativa que jamás llega, baja por completo el vestido dejándolo arremolinado en mis tobillos. Empieza a dejar besos en mi columna y espalda baja, me aprieta de las caderas y me da la vuelta, cubro mis pechos desnudos apenada, pero parece no importarle y comienza a besar mi vientre y muslos, conociendo mi intimidad y provocando que me cueste respirar justo cuando tocan a la puerta.
—Mama y papa nos esperan en el coche ¿Ya estas listas? — pregunta mi hermana desde el otro lado de la puerta.
—Si ya salgo. — digo con dificultad.
Darían me ayuda a vestirme, y me da u pequeño beso de despedida en la mejilla antes de que me marche. El camino a casa con mismpadres es muy incomodo, ya en casa mientras subo las enormes escaleras de marmol, papá me frena en meido de ellas con un simple pero severo llamado.
—No he cambiado de opinión con respecto a Darían, no te vuelvas a acercar a él. — fórmula él.
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