Negocios son negocios

2601 Words
Britani Me estiro en la cama agradecida de que hoy sea sábado y no tengo nada para la agenda. Me levanto bajo a desayunar para mi sorpresa me informan que mi padre está en la empresa y mi madre y mi hermana han ido de compras. Desayuno aun en pijama disfrutando de la tranquila soledad cuando desde el ventanal puedo ver un coche n***o que reconozco muy bien entrar en la propiedad. Me atoro con la tostada cuando veo a Darian salir del coche y caminar hacia la puerta, corro hacia ella antes de que toque y la abro. —que buen servicio. —se burla de mí. —¿Qué haces aquí? — pregunto alarmada esperando que no pase ningún trabajador. Darian me hace a un lado y entra. —Vengo a confesarle a tu padre tu traición. —No, él ni siquiera está aquí, largo. — trato de no gritar. —Esperaré en su oficina entonces. — camina hacia las escaleras. El coche de mi madre se estaciona junto al de él, por dios estoy muerta ahora mismo me está pasando un mamut por el estómago. Corro por las escaleras y empujo a Darían hasta mi habitación y luego lo meto en mi armario, no pasa mucho para que mi mamá toque a la puerta. —Cariño de quien es el coche que está afuera. — pregunta intentando mirar al interior de mi habitación, pero se lo impido con mi cuerpo. —Es de Bella. — miento. —Ah está aquí, déjame saludarla. — intenta entra, pero se lo impido cerrando un poco más la puerta. —No, no porque es que ha tenido problemas con sus padres y está fatal, estará aquí un rato. — miento otra vez. Mi mamá asiente y me mira comprensiva cerrando una cremallera imaginaria en sus labios, al fin se marcha. Cierro la puerta con seguro y respiro con tranquilidad. Miro a Darían quien está acostado en mi cama ojeando mi libro. —Eres una gran mentirosa. — dice lanzándome una almohada. —has pensado ya en mi oferta. —está bien pasaré veinticuatro horas contigo, pero vete ahora por favor. — suplico uniendo mis manos. Bufa. —Empecemos desde ahora. — se quita por encima de la cabeza la camisa y se lanza a la cama. Chillo y cubro mis ojos al ver su perfecto cuerpo tallado a mano hundiéndose en la manta celeste de mi cama. —¿Qué haces? Estas en casa de mis padres. — me quejo golpeándolo con la almohada. —Solo me pongo cómodo. — me atrae acostándome a su lado y colocando el libro en mis manos. —Lee. —ordena. Lo miro mal y acomodo mi bata la cual se encarga de cubrir mi ligero pijama atada únicamente a la cintura, debo darle un premio a esta bata está haciendo un gran trabajo. Darían pasa su brazo por debajo de mi cabeza y coloca otra mano en mi cintura atrayéndome hacia él, sus labios en mi frente y los ojos cerrados. No entiendo por qué quiere que lea, pero lo hago pues no es algo ye me disguste y estar de esta manera tampoco. Pasa lo que sería una hora cuando se levanta de la cama y se adentra a mi armario, dejo el libro a un lado y lo sigo, mira un poco mi ropa. Toma un sombrero horroroso que nunca he usado y se lo coloca haciendo una mueca con los labios. Me rio de él se ve muy gracioso, lo acompaña con unas gafas y se contornea caminando hacia mí. —Basta me harás morir de risa. — me quejo a recostándome a uno de los estantes. Darían deja las cosas en su sitio y se une a mí de manera muy sensual, realmente me está afectando tenerlo sin camisa frente a mí. Toca mis hombros y baja hacia mis manos, las sujeta colocándolas por encima de mi cabeza. No digo nada, pero estoy muy nerviosa, con su mano libre desase el lazo de mi bata abriéndola y dejando a la vista mi pijama de satin violeta. Me mira y traga en seco antes de seguir la curva de mis caderas con sus manos. —Vístete, salgamos de aquí un rato quiero que me acompañes a un lugar. — menciona lo bastante cerca de mis labios, pero sin besarme. —Te esperaré en el coche, pues si me quedo me haré adicto de algo más además de tus labios. Me visto con un sencillo pantalón color n***o junto con una simple camiseta acompañada de una chaqueta de cuero marrón y mis botines. Salgo de mi habitación para encontrarme con Darían en su coche, perro mi madre me sorprende a mediación de escaleras. —Hola amor ¿Ya Bella se encuentra bien? — pregunta mi madre. —Si mama, de hecho me está esperando abajo, saldremos por un rato. — miento. —Oh vale le diré a tu padre, pásenla bien y no vallan muy lejos. — dice mama, despidiéndose. Me he salvado, no ha sospechado nada. No me gusta mentirle, pero tampoco quiero que se enteren de que bese a Darían, solo pasaré veinticuatro horas con él y todo olvidado. No volverá a ocurrir nada entre nosotros. Subo al coche donde ya está sentado él, me mira coqueto con una pequeña sonrisa en sus labios —Al fin llegas. — dice saliendo de la propiedad. —¿A dónde me llevarás? — pregunto fingiendo molestia. —Tengo veinticuatro horas contigo para hacer lo que me plazca. — pongo los ojos en blancos. —Tranquila ratoncita, la pasaremos bien. Salimos de nuestro vecindario y ya me comienzo a preocupar, no me dice hacia donde me llevara. Se estaciona frente a un cine completamente vacío, no hay personas haciendo fila ni nadie vendiendo las entradas, sin embargo, Darían entra como si nada. El lugar parece estar cerrado, aunque está en muy buen estado. —Elige un asiento para los dos, ahora vuelvo. — dice subiendo unas escaleras. Aunque algo confundida empujo las dos puertas que llevan a la sala, está completamente vacía y con muy poca luz, bajo los escalones hasta la zona del centro ya que es mi favorita. He venido pocas veces al cine, solo dos veces para ser precisa ambas acompañando a mi hermana con sus amigas y me gustó mucho, aunque en esas ocasiones si había personas. Tomo mi asiento y espero pacientemente a que regrese Darían, demora tanto al punto de comenzar a sentirme nerviosa. Las pantallas se encienden y comienza la película, siento la cálida mano de Darían en mi hombro, me rodea y me acerca a él, por lo que termino apoyando mi cabeza en su hombro. —He traído palomitas. — anuncia pegando su mejilla en mi cabeza. —Gracias. — tomo un puñado y me las llevo a la boca. La película es ''Yo antes de ti'' ya había leído el libro, pero nunca he visto la película y debo decir que he terminado amándola, pero al igual que el libro el final es muy doloroso. Darían no se separó de mí ni un segundo, acariciaba mi brazo con su dedo mientras me acercaba a su cuerpo cada vez que intentaba separarme. La película se termina y todo vuelve a ponerse oscuro, se hace un silencio que me parece incómodo. No hemos hablado en toda la peli y ahora me cuesta hacerlo pues no sé que decir o que hacer. Él no se mueve solo puedo saber que está a mi lado porque aún me tiene sujetada, me muevo en busca de mi celular para recibir algo de luz, pero me toma la mano y la coloca su cuello. Puedo sentir el latido de su vena en mi mano, levanta mi mentón y roza sus labios con los míos, no me besa nada más se queda así. Su mano recorre mi mandíbula cuello y llega hasta mi pecho donde se encuentra con mi colgante, lo enreda en sus dedos y al fin me besa. Sus besos son como dulces caricias, pequeños toques en mis labios, nada de agresividad ni mordiscos como antes. Las luces se encienden y esta vez puedo verlo, tiene los ojos brillosos. Sonríe y me da un último beso para levantarse de su lugar, me toma de la mano y me guía a la salida. Volvemos a su coche y conduce, nuevamente no sé adónde. Me encuentro un poco decepcionada de mí pues nuevamente acaba de ocurrir lo que no quería que pasara, pero es que es tan tierno y me encantan sus besos, hacen que me pierda en un increíble mundo de fantasía del que no quiero salir nunca. —Darían ¿Cuándo terminen las veinticuatro horas, me dejarás en paz? — pregunto mirándolo. Su mandíbula se tensa y demora un poco en responder. —Así es, no me verás más que lo necesario pues somos vecinos, yo por mi parte no te molestaré. — asegura. Se estaciona en un parque donde me pide que baje, toma una manta y camina conmigo de la mano hasta un enorme árbol donde deja la manta y se cuenta. Me siento a su lado y miro a la nada pensando en que pronto mi vida volverá a la normalidad y esta escapada no ocurrirá nuevamente. —Acuéstate a mi lado. — pide él y lo hago. Se acurruca dejando su cabeza en mi vientre y rodeando mis caderas con sus brazos. —¿Estudias? — pregunto ansiosa de acabar con este terrible silencio. —No, estoy ayudando a mi padre con unos... unos líos de la empresa. — explica. —¿Tu madre vive con ustedes? — le pregunto. —Mi madre murió en un accidente de coche. — dice sentándose sobre la manta. —Lo siento. —me incorporo a su lado. —¿Te puedo preguntar algo más? — asiente. —¿Realmente porque quieres pasar veinticuatro horas conmigo? Puedes pasar ese tiempo con cualquier otra chica. Por supuesto que puede, es lindo, divertido e inteligente, viene de muy buena familia y me ha hecho pasar un día genial. Cualquier mujer se moriría por un día con él, yo solo soy una chica que no conoce nada ni de ella misma y que pasa su tiempo en una jaula de oro. No soy muy bonita ni divertida. —Cuando te vi en la fiesta me di cuenta de que estabas muy fuera de lugar y no sé por qué me atrajiste mucho. No mentiré solamente quería tener sexo contigo. — dice lo cual me sorprende un montón. —Pero me trasmites más y eso es mejor, venía a ese cine con mi madre, cuando ella murió lo compre, pero nunca había vuelto hasta ahora. Estoy asombrada por el hecho de que antes solamente quería tener sexo conmigo, pero también me encuentro muy emocionada porque se siente bien a mi lado sin eso. Me atrae mucho y me cuesta decir que este día acabara. —Vamos, aún tenemos mucho tiempo. — dice sonriendo. Vamos caminando hasta una biblioteca, donde pasamos mucho tiempo recorriendo y ojeando cada libro, no hay nadie en ella por lo que no nos molestamos en cubrir nuestras risas. Pellizco a Darían y corro antes de que me atrape, lo cual logra hacer. Me acorrala entre uno de los estantes y me observa riendo, baja a mi cuello y deja un húmedo beso en él, se aprieta más contra mí y acaricia mi abdomen traspasando la tela. Hecho la cabeza hacia atrás y disfruto de sus besos y caricias. Se detiene y deja un último beso en mis labios para retirarse, me ha dejado muy fatigada y deseosa de más, lo sabe perfectamente pues me mira con una sonrisa y me toma de la mano para salir del lugar. Comemos en un restaurante muy sencillo y luego vamos al parque de diversiones, ya casi al caer la noche regresamos a casa. Darían me deja lo bastante cerca de casa, pero lo suficientemente para no ser visto, entro radiante de felicidad y saludo a mis padres y hermana. —¿Cómo se encuentra Darían? — pregunta mi padre de una manera algo brusca. —¿Qué? — me ha preguntado por Darían y ha sido idea mía. —Bella ha llamado para invitarte a salir no estabas con ella y tu padre se ha enterado con uno de sus socios que estuviste todo el día con él— explica mi madre molesta. Me quiero morir, me han descubierto. —Puedo explicarlo. — no puedo. —Es solo un amigo. —No quiero que sea ni tan siquiera un amigo. — me grita mi padre. —¿Por qué nos mientes? He quedado como un ridículo con mi socio. Estoy muy triste y enfadada. —¿Por qué crees que te miento? Todo lo que te preocupa son las apariencias no les importa cómo me siento, simplemente asumen que estoy bien. Este día ha sido maravilloso y todo gracias a él. Mi padre se levanta de la mesa y camina hacia mí con largas zancadas. —¿Te acostaste con él? —No. — respondo, pero me mira desafiante. —He dicho que no. —No quiero que lo vuelvas a ver en tu vida, estas castigadas no saldrás de tu habitación, enviaré a mi chofer a que te lleve a la escuela y esperara ahí hasta que salgas. — explica y vuelve a su silla. —Y dame tu teléfono. Lo dejo en su mano y subo a punto de llorar a mi habitación, es insoportable. Cierro la puerta de manera brusca y le pongo el seguro, me voy a dar la vuelta para acostarme, pero me sorprendo con que Darían está frente a mí. Me abraza y hunde su cabeza en mi cabello, frota mi espalda y rompo a llorar. No debería estar aquí y menos ahora. —Aún no acaban mis veinticuatro horas. — explica. —Lo he escuchado todo lo siento, entre por la ventana... No lo dejo acabar lo tomo de las mejillas y lo beso con ansias. Darían me sigue rápidamente y devora mis labios con avidez, me levanta de los glúteos a horcajadas y me lleva hasta la cama. Ansiosa por más me deshago de mi camiseta y el de la suya para continuar besándome, baja hasta mi cadera y desabotona mi pantalón dejándolo completamente fuera y lanzándolo al suelo. Me aprieta los pálidos muslos y me acerca a él continuando con sus besos, recorre mi clavícula, mis pechos y mi abdomen, muerde mis caderas y muslos. Me encanta todo, pero necesito más quiere ser rebelde por un día hacer lo que me plazca, intento desabotonar su pantalón, pero me detiene colocando mis manos por encima de mi cabeza. —No lo hagas. — dice uniendo nuestras frentes. —No puedo hacerte eso y luego dejarte. —No tienes que dejarme. — replico. —Lo haré, terminaré haciéndolo y no quiero que el último recuerdo que tengas de mí sea este. — explica. —Yo si quiero. — suelto enfadada. —Claro que no. — me da la vuelta y me abraza por la espalda. —Solo quieres desafiar a tu padre, pero no puedo cumplir ese deseo eres especial. Me envuelve en sus brazos, puedo sentir la calidez de su pecho en mi espalda y su respiración en mi cuello. Tiene toda la razón no puedo hacerlo 'por simple rebeldía, se ha quedado dormido y entrelazo nuestras manos quedándome así profundamente dormida. No quiero que tan únicamente sean veinticuatro horas, yo quiero mucho más.
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