Capítulo 36 MAX Esmeralda se quedó callada, tal y como pensé que pasaría. Le colgué ya que ella no me quiso decir para qué me quería y a mí me alteraba mucho, cuando la gente me dejaba con algún tipo de duda. Esa mujer siempre sacó lo peor de mí y ahora no era la excepción. Me había llamado para afectar los días que estaba pasando con Sofía y eso me ponía de un humor de los mil demonios, tanto que aventé el teléfono al suelo y eso despertó a Sofía. Ella se frotó sus ojos, asustada por el ruido y de inmediato, la abracé más de lo que ya la tenía y le acaricié el cabello para que estuviera tranquila. —Max, ¿qué pasa? —preguntó débilmente—¿ahora qué te hice? Y no me digas que nada, es obvio que estás alterado. —Tú no me has hecho nada, preciosa—respondí—es que recibí una llamada muy desag

