capitulo 4

2377 Words
- ¿Y te robé? Hasta donde yo sé, todo se hizo con la más perfecta legalidad: entrelacé los dedos. - ¡Mierda! Gritó, golpeando la mesa. - No haga eso. No me hagas esto, Melissa. Yo ... ¡Maldita sea! ¿Qué sucedió? ¿Cuál es la razón de todo esto? No entiendo - retrocedí dos pasos, ojos Página 18 suplicantes y la autoconfianza totalmente minada. - Me engañaste, me traicionaste, me humillaste ... Fuiste deshonesto en varios puntos. Usé mis sentimientos mi confianza, me involucró en esta suciedad que es tu vida. ¡Mintió! Tuviste sexo con una chica de 17 años. Aquí - abrí los brazos para indicar la habitación. Era imposible contener toda mi indignación. Me estaba herida, herida, irritada y asustada. - Y tuvo el descaro de decirme que yo era el único que rompe las reglas - se ríe sarcásticamente. - ¿La única? ¿Hasta dónde llegarías con esta contraseña, Robert? - la medida Lo que dije dio un paso atrás, invadido por los recuerdos y la culpa. - Sabes que Tanya tiene la culpa de mi ataque y todavía lo encubrió, ¿por qué? Si yo fuera tu vida, la persona que amabas. ¿Como puede? - ¿Te estás vengando de mí? - le salió la voz ahogada. - ¿Es eso? Todo lo que hice por ti no lo hizo ¿Fue suficiente para demostrar mi amor? - ¿Amor? Casi muero por ti. Hice trampa, mentí, hice trampa. Yo era lo que querías - me levanté mirándolo con la misma intensidad que me exigía. - ¿Qué obtuve a cambio? Una amenaza. Un psicópata loco que intenta quitarme la vida. No hay posibilidad de que sus promesas se conviertan realidad. Este juego nunca terminará. Para ustedes dos, por supuesto. Se acabó para mí. Estoy tomando lo que perteneciendo a mí y sacando la basura. Tanya se rió a carcajadas. En realidad se rió, pero Robert siguió mirándome, sin abandonar. su enfado, pero dejando que todo su dolor se muestre. Lo engañé, como lo hizo conmigo muchas veces. Entonces, ¿por qué no me complació este hecho? - Odio admitirlo, pero necesitará la aprobación de la junta para despedir a Robert. El tiene el control de las acciones de los demás miembros y apuesto a que ninguno de ellos lo sacará del cargo. A menos que yo estar a favor - ella lo miró. Fue fácil dejar que Tanya sintiera el poder en sus manos. Robert, igualmente mucho antes, solo me miraba. - Estaré en contra, Melissa. Se haga justicia: Robert es nuestro mejor administrador y hundirás al grupo más rápido que el zumbido de las alas de un colibrí. Fingí pensar en ello. De hecho, era crucial que Robert estuviera presente. Fue parte de del plan la necesidad de mantenerlo bajo control. Sin embargo, yo sabía muy bien que Tanya no actuaría de una manera tan consistente sin esperar nada a cambio. O me veía como un aliado, lo cual era genial, o apoyaría a la marido en un intento de destruirme, lo que de alguna manera escaparía a mi objetivo. - Es correcto. En los dos puntos presentados. No puedo negar que Robert Carter no es un profesional que puede ser descartado - resopló con impaciencia. - Está bien. Robert es readmitido, sin embargo. remodelemos su función. - ¿Qué? - Tengo que participar activamente de lo que pasa en mis empresas. No puedo aceptar eso Ustedes dos continúan manejando mi negocio dejándome fuera. - ¿Qué es exactamente lo que quieres Melissa? Quieres que me quede adentro mirándote usurpar de todo lo que es mío? ¿Quieres que te ayude a manejar lo que me robaste? No cuentes con ello. Si el ¿compañías? Aprende a manejarlos - Robert se volvió en retirada. Mi corazón se aceleró. "Será mejor que no salgas de esta habitación", se detuvo ante mi amenaza, mirándome. Lentamente, sosteniendo su mirada, me senté y crucé las piernas. Mantuve la sonrisa en mi rostro, aunque estar devastado por dentro. - ¿De verdad quieres destruirlo todo? ¿Y tu promesa? ¿Y Maximus? - él suspiró y se pasó las manos por el pelo. - Lo dejé todo cuando necesitaba dejarte y ahora veo que nada valió la pena. Todo lo que hice fue luchar para mantenerte alejado de esta mierda. No quería involucrarte. No tenia otro elige, Melissa. Ahora estás ahí. Ella es dueña de todo lo que luché duro por mantener. Hasta entonces Pensé que Tanya había sido mi peor decepción. Un simple error. Sentí sus palabras pesar en mi mente. Por un segundo pensé que no podía hacerlo. Pero era necesario. Necesitaba continuar. Página 19 - La decepción suele ser necesaria para aprender. Mira mi caso. A menudo pensaba que la decepción me destruiría, sin embargo, en todo momento renací de las cenizas, más fuerte y decidido - traté de poner ironía en mi voz, sin embargo, mis palabras sonaban tan verdaderas que les hizo estremecerse. “Lo superarás.” Cogí el teléfono y llamé a mi nueva secretaria. - ¿Sí? - Puede entrar. Poco tiempo después, entraron Abby y Anthony. Ambos se sintieron incómodos al experimentar esa situación. Robert miró rápidamente a Abgail, quien apartó la mirada de mí. - Abby, presenta a Anthony a Nicole. Dile que quiero que conozca la empresa todos los sectores, y tiene carta blanca para todo lo que necesite, además de acceso a todo el material confidencial - ella asintió. - Solicite una nueva mesa para esta sala, el Sr. Carter y yo trabajaremos juntos a partir de ahora. No necesito una computadora, traeré la mía. Vas a informarnos a los dos, a pesar de que soy la máxima autoridad. ¿Entendido? Me miró a mí y luego a Robert, que la miraba de cerca. Abby apartó la mirada otra tiempo, mostrando timidez. Ella era realmente cínica y deshonesta. Pero este fue nuestro acuerdo. Él No podría haber sabido que nuestra secretaria era parte de mi grupo de aliados. Necesitaba hacerle creer que aún podía confiar en la hermana de su esposa. - Como quieras. ¿Prefieres la ubicación? Quiero decir, para poner la mesa - miró a Robert de lado - Hice una mueca pensando en lo que saldría de mi boca. Si no fuera tan complicado yo podría reír. - ¿Sr. Carter? ¿Tiene alguna preferencia por la ubicación de su nueva mesa? - estrechó su ojos y abrió la boca para responder. Se detuvo antes de permitirse competir. Se pasó las manos por el pelo y sacudió su cabeza. - Entonces siéntete libre de elegir, Abgail. Mientras no tenga que hacerlo codo con nuestro CEO ... - me encogí de hombros. - ¿Algo más? - Abby estaba mostrando ansiedad. - No. Acompañe a la Sra. Carter. Necesito empezar a trabajar. Carter puso Soy consciente de todo lo que está sucediendo, evité mirarlo directamente. Hubo un silencio incómodo. Tanya permaneció de pie, mirándome enojada. Robert esperaba estar a solas conmigo. Estaba nervioso y asustado por este momento. Yo seria ¿suficientemente fuerte? - ¿Que estas esperando? - Levanté una ceja y me crucé de brazos. "Disculpe," siseó Tanya, y se fue poco después. Abby y Anthony la acompañaron. En el mismo momento en que se cerraba la puerta sentí el peso de mis actitudes cargadas por el mira de mi ex-amante. Respiré hondo y lo miré. Robert estaba ahí. Inmóvil. Cargándome sin decir nada. La conexión aún existía con toda su fuerza. Estaba más delgado, el pelo más largo y rastrojo. Sin embargo, era la criatura más perfecta y fantástica que Pude contemplar. Tragué. Fue asfixiante. Esa habitación nos pareció pequeña a los dos y a la tantos sentimientos contenidos. - Necesito ... - mi voz salió débil. Imposible de controlar. - Tengo que ir al baño -Inmediatamente caminé hacia el baño, cerrando la puerta detrás de mí. Abrí el grifo, pero me quedé quieto, mirando mi imagen en el espejo y repitiendo mentalmente que todo era necesario. Fue cuando abrió la puerta y entró, entonces yo Se sentía como un baño diminuto, mi corazón dio un vuelco. Miré a través del largo espejo a Robert Carter, hermoso, imponente, una vez más seguro de sí mismo. Él me miró esperando. No podía respirar. ¿Qué pasaría? ¿Qué puedo decir? Qué él diría ¡Santo cielo! "Puedo demandarlo por acoso, Sr. Carter," me volví para mirarlo directamente. Me obligué a mantén una sonrisa irónica en tus labios. Él no dijo nada. Solo me miraste. - ¿Qué tienes que decir sobre ¿Tan importante que no podías esperar a que saliera del baño? - ¿Cuál es el juego, Melissa? - mantuvo su voz baja. Desafiante. - ¿Juego? - ríe con ironía. - Estás cambiando a la gente, Robert - dio un pequeño paso en mi dirección, mi cuerpo reaccionó fuertemente a la sensación de que se acercaría aún más. ¡Mierda! - ¿Cuál es el problema? ¿Qué sucedió? - parecía más gentil, pero su mirada de águila analizó todos mis gestos. - ¿Te dije lo que pasó? ¿Qué más necesitas que te explique? - Di un paso atrás para conseguir limitado por la encimera del fregadero. Mi respiración era rápida y tuve que hacer un gran esfuerzo. no tartamudear. ¡Maldita sea! Ese enfoque no estaba en mis planes. Se suponía que debía odiarme. Era desear mi muerte. Entonces, ¿por qué me miró tan suplicante? - ¡Cariño! - levantó la mano para tocarme. Ese segundo mínimo pareció una eternidad. Todo el tiempo se detuvo, el mundo dejó de girar el sonido ya no existía. Solo Robert y yo, atrapados en ese baño asfixiante, que en ese momento valió la pena toda mi existencia. Todo porque me tocaría. Después de tres meses miserables de rogar que no deseaba tanto ese momento, ahí estaba yo, ansioso por que él acortara la distancia y acaricia mi piel. Al mismo tiempo, le rogué que no lo hiciera. Para que me dejes en paz y podría completar el plan. Y luego me tocó. Fue como antes. Cerré mis ojos. Mi cuerpo se iluminó, la sangre fluyó con fuerza por las venas, la el aire se atascó en los pulmones. Fue el. Robert estaba ahí. Tu piel sobre la mía. Tu toque cálido. ¡Maldita sea! Me ¡no podía! ¡Yo no podía! ¡Yo no podía! - ¡Te extrañé mucho! - Un pequeño paso más y su cuerpo estaba muy cerca. Él susurró. Su voz aterciopelada. ¡Santo cielo! ¡Yo no podía! - ¡Mírame! Respiré hondo, forzando a mi mente a aceptar que era peligroso y que ceder lo arruinaría. todo. Necesitaba entender, aceptar y continuar. Para mí, para Abby y para todos los que fueron subyugados, humillado y destrozado por ese juego sin escrúpulos, inmundo e inhumano. Tenía que haber uno final. Porque nadie empieza de nuevo sin terminar. No puede haber sobras, sobras, asuntos pendientes. Todo necesitaba ser completado. Abrí los ojos y enfrenté ese iris gris, lleno de amor y deseo. Era mucho mas hermoso y perfecto de lo que mi mente era capaz de imaginar. Me estaba esperando. Sus ojos vagaron entre mis labios y ojos. "Quítame las manos de encima," mi voz se quebró. - Quítame las manos de encima, Carter. - ¿Porque? Me quitará todo, actuará como si nuestra historia no valiera nada, negar que ¿También has pasado todos estos días anhelando estar conmigo? ¿Cariño? ¡Mírame! - sostuvo mi cara con ambas manos obligándome a enfrentarlo. - ¡Te amo! Y esas palabras forzaron mis barreras al límite. Cerré los ojos y pensé en todos mis Página 21 Sufrimiento. Todo lo que vivimos. Todas las lágrimas. Tanya. El auto atropellándome. Nicole golpeó, tirado en el suelo ... ¡No! ¡No! ¡No! "Mírame", suplicó. - ¡Cariño te amo! Solo ... Solo dime que todo esto es un juego. Qué estás haciendo esto para tratar de ayudarme a detener a Tanya. ¡Por favor! Melissa mírame. Miré a Robert decidido a continuar. - Te odio, Robert Carter - mi voz no ayudó mucho. No con él con las manos en me. - Quítame las manos de encima. - No. No me odias. Puede que lo estés intentando, Melissa, pero estás fallando miserablemente ... su voz seguía siendo aterciopelada. Una caricia para mis oídos, sentida en mi piel y bienvenida mi corazón. Tenía que ser más fuerte. Luego solté una risa irónica. - ¡Déjame, Robert! No te amo más. De hecho, creo que nunca amé. Acabo de entrar en tu juego y terminé llevándome bien - sonrió. Lentamente, una mano abandonó mi rostro y bajó hasta mi cuello. Mi piel correspondía a la tu toque. ¡Santo cielo! Fue una disputa injusta. "Pruébalo", susurró, acercando sus labios a los míos. - Demuestra que no me amas. Hazme para creer que todo fue divertido - pasó su nariz de mi barbilla a mi oreja. - Dilo que no me perdí - la voz ronca envió llamas a través de mi cuerpo. Una tentadora invitación a la perdición. Mientras una mano tocaba mi cuello, la otra bajaba hasta mi cintura, deshaciendo el últimos centímetros que alejaron nuestros cuerpos. Me estremecí visiblemente. Robert era demasiado fuerte en me. Tenerlo tan cerca era rendirse. Que aceptando que era demasiado débil para eso disputa. - Es solo sexo, Robert - sonrió de esa manera única que solo él podía y solo Robert Carter era capaz. Esa sonrisa fue mi perdición. “Entonces dime.” Su mano se apretó en mi cintura, forzándome a tener su erección. ¡Santo cielo! Como huir. "Dime que ya no me quieres y lo acepto." Sus labios rozaron mi cuello. yo podria sentir la humedad en medio de mis piernas. Mi sexo palpita, rogándolo. ¡No! ¡No! ¡Mierda! -Dime que no me amas, que todo fue una mentira - levantó sus labios hacia los míos, deteniéndose en un milímetro de distancia. - No te amo - mi voz salió tan baja que fue casi imposible escucharla. Él sonrió. - ¿No? - rozó sus labios con los míos. Suspiré, sintiendo un espasmo recorrer mi cuerpo.
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