Capítulo 3

1512 Words
Creo que flote saliendo del lugar, como era posible que un hombre tan bello y encantador me diera su mano, que día más maravilloso. A la salida me encontré con mi amiga Gina, ella era una asiática que toda la universidad molestaba, no entiendo que tienen con otras culturas. Aún recuerdo cuando inicié la secundaria, todos me molestaban por mi color de piel y es que aquí todos son blancos y rubios, el sol no es parte de este pueblo, aveces siento que el clima bueno nos odia. Llueve quizás 300 días al año y solo se ve un rayito de sol en el verano, a penas para poder salir a disfrutarlo. Todo aquí es frío, la nieve llega a finales de octubre y se va en enero, haciendo que la temporada sea larga y triste, no negaré que hay magia en este lugar, su arquitectura es exquisita, sus calles son un verdadero paraíso y ni hablar de las casas, todas son estilo colonial, pero por otro lado está la humedad y el frío aterrador. -Fiori ¿qué tal tus clases?- preguntó Gina -Estuvieron bien, sin novedad.- me mentí -En cambio el mío estuvo del asco, otra vez Amanda y su grupo de plásticas me hicieron la vida imposible.- -¿Qué te hicieron?- pregunté -Ya sabes, bromas todo el tiempo sobre mis ojos y mi manera de hablar.- -Supongo que dirás de esa hermosa voz que tienes, ellas te tienen envidia, tú eres exótica igual que yo.- -Bueno es que tú eres una morena muy bella, tu cuerpo es espectacular, a mi me falta todo eso.- -¡Hey! Tú eres hermosa, tu rostro es de porcelana, posees uno ojos divinos y ni hablar de esa sonrisa que alegra el alma, ya te he dicho que no le pongas cuidado, ellas son las normales tú la diferente y eso es lo que les enerva.- -Tu siempre sabes cómo hacerme sentir bien.- -Yo solo digo la verdad.- -¿Tienes algo que hacer?- -Ahora no, ¿tienes planes?- -Iremos a la piscina pública, vamos a nadar un poco.- -No tengo mi vestido de baño aquí.- -Vamos a tu casa, te cambias, yo dejo mis libros y después vuelvo por ellos.- -Está bien.- Gina y yo caminamos mientras hablábamos de todo lo sucedido en el día, al llegar a casa mi mamá nos saludó, estaba arreglando las plantas, ella siempre usaba su delantal de girasoles y su sombreo de mimbre. Pase corriendo a cambiarme de ropa mientras que Gina hablaba con mi madre, mi padre mencionó que nos llevaría a piscina así que nos pareció perfecto. Una vez llegamos buscamos donde dejar nuestras cosas, en el pueblo existía una sola piscina, era totalmente cubierta, todo el año estaba abierta al público excepto en el mes de marzo, era usada para campeonatos. No soy una mujer tímida a la hora de mostrar mi cuerpo, mis padres se esforzaron por hacerlo, yo le rendía tributo así que me puse un bikini amarillo, él se mezclaba perfectamente con mi todo de piel. Gina utilizó uno azul de una sola pieza, ella era en verdad tímida, sin pensarlo me lancé al agua, amaba como se sentía. Sin preocupación alguna nadaba por todo el lugar, siempre escuchaba murmullos pero los ignoraba, pasamos quizás una hora jugando en el agua, era hora de marcharnos así que salí, una vez lo hice me encontré con un chico, él me entregaba una toalla para que me secara. -Gracias.- mencioné -Es un placer, me llamo Javier ¿cuál es tu nombre?- -Soy Fiorella.- -Es un gusto conocerla, he llegado hace unos días al pueblo y no conozco a nadie.- mencionó -Que extraño que no tengas amigos ya.- -¿Por qué lo dices?- -Eres un chico lindo, encajas perfectamente aquí, eres rubio de ojos azules y sonrisa encantadora, eso sin hablar de tu físico, puedo ver que lo ejercitas.- Vi como sonrío de lado pensé que lo avergonzaría pero lo fue así. -Si que eres directa.- -Honesta.- respondí Recogí mi ropa, lo mejor era ir a cambiarme pero antes de salir me despedí. -Hasta pronto Javier.- -Igual Fiorella.- Lo dejé y pasé a las duchas, debía quitarme el químico de la piscina, mientras lo hacía Gina hablaba de Javier, por lo que veo quedó flechada. Para mí era uno más de lo que que habitaba en este pueblo, el mismo estereotipo, el mismo patrón. Salimos rumbo a casa, Gina no paraba de hablar del chico, yo simplemente la escuchaba con atención, llegamos a casa, mi madre nos sirvió la cena, después mi amiga se marchó, mi padre la llevaría a casa. Aquí todo era cerca pero mi señor progenitor siempre vivía con miedo de que algo nos pasara y es que no era para menos, la semana pasada una chica de la secundaria había desaparecido, aún no había rastro de ella. Un nuevo día había llegado, de nuevo me vestí para ir a la universidad, hoy quise hacer algo más así que puse un poco de color en mis prendas, siempre visto de tonos pasteles pero quiero ser notada. Mis jeans azules claros, mi blusa blanca y mi saco rojo tejido, no podía dejar mis zapatos altos y labial del mismo color. Al bajar a la cocina mis padres se sorprendieron, yo simplemente les dije que tenía una exposición así que deseaba verme bien. Papá me llevó a la universidad, le di un beso en su frente que quedaron mis labios dibujados. Tome un poco de aire y comencé a caminar rumbo a mi primera clase, sabía que hoy vería al señor Dallas ya finalizando el día así que espero estar impecable para ese momento. -¿Fiorella?- le escuché decir Al darme la vuelta vi aquel joven que conocí el día de ayer.- -¡Javier! ¿Cómo estás?- -Sabía que eras tú.- -Bueno no será difícil en este lugar que me encuentres, soy la única morena en el pueblo.- -Lo dices como si fuera algo malo, me pareces interesante.- -No he dicho que sea malo, solo que soy la única.- -¿Qué estudias?- preguntó -Literatura clásica.- -Interesante, yo estoy iniciando en la abogacía.- -Pues bienvenido, ¿sabes dónde son tus clases hoy?- -La verdad es que no, aquí dice 23B pero no tengo idea hacia dónde es.- -Vamos chico nuevo, te llevaré a tu salón.- -Te lo agradezco.- Una vez comenzamos a caminar le fui explicando el lugar, los ojos de los presente estaban en nosotros, no era para menos había llegado carne fresca al lugar y una que se veía apetitosa. -Bueno aquí es tu salón, que te vaya bien.- -Es posible que me des tu número de celular, eres la única que conozco.- -Está bien.- tome su celular y marque mi número.- -Si necesitas algo me avisas.- mencioné y me marche. Hoy había hecho un nuevo amigo, se ve que es agradable, espero que nos llevemos bien. Las clases del día pasaron casi volando, yo estaba ansiosa por ver al hombre que se estaba convirtiendo en el dueño de mis pensamientos, y como una aparición divina el hizo su entrada. -Buenas tardes chicos, espero se encuentren bien.- mencionó El traía un traje n***o, parecía que evocaba la muerte, lo hacía ver misterioso y muy guapo. -Hoy quiero que alguno de ustedes me cuenten cuál es su libro favorito y por qué.- Mis compañeras iban levantando la mano, ellas mencionaban todos los relacionados con el amor, yo solo las observaba como el señor Dallas se movía por el lugar. El timbre sonó, la clase había terminado así que recogí todo para marcharme una vez llegué a la puerta lo volví a escuchar. -Señorita Fiorella, pensé que participaría de la clase.- Mencionó recogiendo sus cosas. -Bueno señor no creí que fuera importante.- Seguí mi camino hacia la puerta, el profesor Dallas venía a mi lado, justo cuando cruzamos la puerta, unos chicos pasaron sin mirar, hicieron que mis libros cayeron al suelo. Me incliné para levantarlos pero el señor Dallas también lo hice, por mi torpeza perdí el control y me estrellé contra su rostro, estuve a cms de probar sus labios. -¡Perdón!- mencioné levantándome rápidamente. El señor Dallas me entregó los libros, los tomé y salí casi corriendo, estoy segura que debe pensar que soy una tonta. -¡Fiorella!- escuché decir -Hola Javier ¿cómo te fue?- -Estuvo bien, ¿te pasa algo?- preguntó -No. ¿Por qué?- -Te ves muy roja.- -Es el reflejo de mi saco.- -Es posible ¿Puedo invitarte a tomar algo?- -Me gustaría, conozco un cafetería cerca, vamos y te llevo.- -Genial.- Javier tomó mis libros, me extendió su brazo para que lo tomara de gancho y salimos, al menos eso hizo que mi corazón dejara de latir tan fuerte. “Voy caminando con un hombre que roba miradas, puedo deducir que es casi de mi edad, pero por extraño que parezca no me inspira nada, en cambio solo con escuchar al señor Dallas mi corazón late a mil por hora, ¿será posible enamorar un hombre con el?.”
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