El juego

1824 Words
Llegamos a la cafetería, ordenamos comida para los dos, Javier es un chico atento pero algo me dice que tiene otras intensiones. -¿Tienes novio?- pregunta -No, acabo de salir de una relación tóxica que me dejó marcada para no tener novio quizás en 10 años.- -¿Puedo preguntar qué pasó?- -Es una historia larga pero te resumo que mi ex suegro es el alcalde del pueblo, el cual me tiene vigilada por orden de su hijo.- -Pero no puedes negarte al amor.- -No me niego solo que por ahora no lo deseo, prefiero estar así, soltera y sin ningún compromiso.- -Entiendo.- -¿Tú tienes novia Javier?- -No, estoy abierto a las posibilidades.- -Pues llegaste al pueblo correcto, aquí hay muchas señoritas con ganas de novio, tú eres perfecto para ellas.- El solo sonrío y seguimos con la comida, hablábamos de cosas normales, le conté un poco del pueblo pero la conversación se interrumpió cuando el equipo de Futbol hacía presencia en el lugar, como sabrán el pequeño Harold también llegó. Sentí como me besó la mejilla, el muy atrevido se sentó a mi lado y comenzó a degustar de mi plato. -Javier te presento a Harold él es mi..- -Novio- se adelantó Harold a responder -No es cierto, es mi amigo.- Javier solo lo veía pero no respondía. -Bueno soy su amigo pero el más importante, si quieres algo con ella tendrás que convencerme a mí primero, no permito que cualquier imbecil se acerque y la lastime.- -¿Le hiciste la misma amenaza al hijo del alcalde? Por qué supongo que no funcionó.- respondió Javier Harold lo tomó de la camisa con fuerza, aquí comenzaría una batalla. -Tu no sabes nada, así que no hables, de una vez te digo que me caes mal, no voy a permitir que Fiori se meta con alguien como tú.- -¿Acaso es una niña que no puede decidir?.- -Es una mujer, pero es la mejor mujer de este lugar así que la voy a cuidar, Fiori vamos a casa.- -¿Qué?- -He dicho que vamos a casa, no quiero que estés más aquí con este idiota.- Me levanté de mi silla, me disculpé con Javier y me marche, Harold venía a mi lado. -Se que estás enojada pero ese tipo no te conviene.- Ni siquiera quería responder, las dos relaciones anteriores él me dijo lo mismo, yo fui una necia en no escucharlo y me rompieron el corazón. -Cariño sabes que te adoro como una hermana, no quiero que sufras por un idiota, aún estás muy niña para eso.- Harold me abrazó, yo le quedaba como llavero, ese hombre era altísimo. -Se que tienes razón pero yo no veo a Javier como algo sentimental, solo como amigo.- -No necesitas amigos, me tienes a mí y a Gina, eso debería bastar.- mencionó y besó mi frente.- -Estás loco y eres un posesivo.- -Quizás, pero entiéndeme que debo cuidarte, no sé si escuchaste que desapareció esta mañana una chica.- -¿Otra?- -Si, es por eso que necesito que estés alerta, no quiero que nada malo de te pase.- -Está bien.- Harold me acompañó a casa, saludó a mis padres quienes siempre lo han adorado y se marchó, yo me recosté en mi cama, al revisar el celular había un mensaje de Javier, pedía hablar conmigo, yo solo lo ignoré, había sido mucho por hoy. Los siguientes días todos eran iguales, mi padre me llevaba a la universidad y Harold me traía a casa, los dos se habían puesto de acuerdo para que jamás yo estuviera sola, la complicidad que tenía ese par era increíble a veces mi madre horneaba pasteles y le enviaba a su casa. Yo me sentía en una cárcel, no podía hacer nada por mi cuenta por qué ellos no lo permitían, en cuanto al señor Dallas cada día lo veía en clase, solo cruzábamos un par de palabras a veces ninguna pero para mí era suficiente con verlo, estaba tan impecable y guapo. Javier seguía insistiendo, quería que saliera con él pero no estaba en mis planes, le respondí que no era buena para los noviazgo así que mejor desistiera de eso, me juro que solo seríamos amigos y lo acepté. De vez en cuando nos tomamos algo en la universidad, no quería que se confundiera. Hoy era el inicio de la temporada de Futbol, como buena amiga acompañaría a Harold, el campo estaba lleno, supongo que todo el pueblo venía apoyar al equipo local. Gina no aparecía, yo le insistía a su celular pero me respondía que estaba ocupada que pronto llegaría. El juego inició así que me concentré en el. -¿Está ocupado este puesto?- escuché decir -Sigue, mi amiga no llegó.- respondí sin mirar. -Espero que esté bien tu amiga, señorita Fiorella.- En ese momento gire a ver quién me hablaba, era el mismísimo señor Dallas.- -¡Señor Dallas!- mencioné -Hola.- -¿Qué hace aquí?- pregunté -Vine apoyar al equipo, no sería un buen maestro sino estoy con mis chicos.- -Tienes razón.- El partido comenzó, al principio me sentía un poco incómoda con él a mi lado pero poco a poco fui perdiendo toda pena, yo gritaba, le indicaba los pases y es que no era para menos, acompañe tantas veces a Harold en sus entrenamientos que me consideraba buena en esto. -Veo que te gusta.- -Bueno algo, es que el capitán es mi amigo y siempre he deseado que le vaya bien.- -Entiendo.- Seguimos viendo el partido, el señor Dallas me preguntaba una que otra cosa, según veo no entiende bien el deporte, yo estaba emocionada pues los dos hablábamos sin parar. Justo cuando Harold anotó yo me lancé sobre el señor Dallas, sentí que él me respondió también, sus manos estaban en mi cintura, sujetándome con fuerza. Yo parecía una loca sobre el, entrelacé mis piernas, fue en ese momento que sentí que me tocó el trasero, sé que suena extraño pero debía hacerlo si no yo caería. Los dos nos veíamos a los ojos, era imposible no perderse en ese cielo cristalino, pero debía reaccionar rápido así que me bajé. -Lo siento señor, he sido una atrevida.- mencioné sentándome Todos seguían gritando y celebrando, yo quería salir huyendo de ahí. Sentí como me tomaron de la mano, el señor Dallas hizo que me pusiera de pie, no pronunció palabra alguna solo sonría con tranquilidad. El partido continuó, nuestros chicos habían ganado, yo estaba emocionada, pero también avergonzada. -Fue una noche encantadora, gracias por explicarme y acompañarme.- mencionó -No fue nada, al contrario perdóname por lo atrevida.- -Nos vemos en clase Fiorella,- mencionó, beso mi mano y se marchó, yo volví a sentarme, este hombre me alborotaba todas las hormonas, ya me imagino como será que me someta contra la pared, veo que tiene la fuerza para sostenerme en sus brazos.- Soñar no cuesta nada, me dije a mí misma y abandoné las graderías, fui hacia el campo de juego Harold venía corriendo así que me lancé abrazarlo, él me subió en sus brazos y me daba vueltas, fue donde comprendí la diferencia entre el deseo y la amistad, el simple contacto del señor Dallas me aceleró el pulso, el de Harold solo era una muestra fraternal. -¿Qué tal me viste?- -Estuviste fenomenal.- -El entrenador me ha dicho que si sigo así podré jugar profesionalmente.- -Lo harás cariño, eres el mejor.- mencioné -¡Harold! Vamos a celebrar.- escuchamos a sus amigos gritar -Ven conmigo.- -No, ve y disfruta con ellos, las chicas porristas que están que he comen con la mirada.- -Anda solo será un momento.- -Se que no es así, la última vez duramos hasta las 6 am y mis padres me regañaron, ve con ellos y yo me iré a casa.- -¿Con quién te irás?- -Con mi padre, ya está estacionando.- mentí -Bien, nos vemos mañana.- mencionó y me bajó de sus brazos.- Vi como se fue con sus amigos, el merece todo lo bueno de este mundo. Salí del estadio, comencé a caminar con toda la gente, sé que es un pueblo pequeño así que no estaría sola, pero unas calles antes de mi casa, quedé a la deriva, ya era más de media noche, tuve que apresurar el paso. Nunca me había considerado nerviosa pero con la noticia de las chicas desaparecías hacía que me preocupara. A lo lejos vi un hombre de pie, se confundía con la espesa niebla de la noche, yo me detuve, no quería pasar por su lado, era posible que se el secuestrador, con nervios comencé a sacar mi celular, no me había fijado y ya están sin batería, levanté mi mirada hacia el hombre y vi cómo caminaba hacia mi. Yo miraba para todos lados, necesitaba una ruta de escape fue cuando un auto se detuvo a mi lado. -Sabías que eras tú, ¿quieres que te lleve a tu casa?- Sin esperar me subí a su auto, mi corazón estaba a mil, solo observaba por la ventana esperando que el hombre revelara su rostro. -¿Estás bien?.- -Señor Dallas la verdad es que no, había un hombre observándome, la verdad estoy muerta de miedo. -¿Dónde está?- -Allá.- mencioné con mi dedo, el hombre seguía de pie, solo nos observaba.- -Iré a ver.- -¡No!- grite sosteniéndolo del brazo, no quería que me dejara sola.- -Te llevaré a casa, no es bueno que estés sola a esta hora, dime por dónde es,- -Sigue derecho, estamos a pocas calles.- Todo el camino me fui viendo por la ventana, poco a poco vi como el hombre se perdió en la oscuridad. -Está es mi casa.- mencioné El señor Dallas se tuvo, yo en verdad estaba agradecida pues me salvó la vida. -Muchas gracias por traerme.- -No hay problema, espero no me lo tomes a mal pero permíteme traerte a casa en las noches, corres peligro.- Sé que mi padre o Harold podrían hacerlo pero yo no quería perder esta oportunidad de oro. -¿En verdad lo harías?- -Por supuesto, no voy a permitir que una de mis estudiantes corran peligro.- Fue ahí donde todo se derrumbó, solo era una estudiante más para el. -Te lo agradezco pero mi padre o Harold me traerán.- -¿Harold es tu novio?.- -No, mi mejor amigo.- Apunta tu número de celular, si necesitas algo escríbeme, no tengo problema en traerte a casa todos los días. Yo lo tome y escribí el número, después se lo devolví agradeciendo el gesto. -Ya debo entrar.- -Buenas noches Fiorella.- -Buenas noches señor Dallas.- me acerqué a él y bese su mejilla, fue tan íntimo que juro que sentí que mi piel se erizo. Me bajé casi corriendo, no miré atrás, ingrese a mi casa, mi padre me saludó, yo estaba flotando, había tenido la mejor noche de mi vida. “Señor Dallas no sabe cómo lo deseo”
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