Jade pensaba que aún le quedaba 24 horas para intentar escapar, Javier se había negado a pedir ayuda a la policía, y la joven incluso había pensado como última opción, acudir al Don de Chicago, el gran Marco Constantini, por los rumores que se escuchaban en las calles, era un hombre de palabra, que solo pedía a cambio lealtad, ella podía ofrecer eso y Javier también, aunque en el fondo sentía que sería traicionar los principios con los que su padre Isaías la crio, y es que Isaías siempre fue un hombre de ley y no solo por ser un buen ciudadano, Isaías Renger una vez había pertenecido a las fuerzas de seguridad, por lo que la joven sabía muy bien lo bueno y lo malo, pero todo plan que su mente pudiera idear se vio destruido cuando Wang hizo presencia en la casa de Javier, encontrándolos a mitad de su intento de fuga.
— Javier, te creí más inteligente. — el a******o dijo con falsa pena aquellas palabras, pero sus ojos no perdieron tiempo en recorrer el cuerpo curvilíneo de la rubia. — Tendrías que haber salvado a tu novia por lo menos.
— Ella no tiene nada que ver en esto, deja que se marche. — el rubio se colocó en frente de Jade, ¿hacia cuanto que nadie la ayudaba? Desde que su padre murió, sentía que estaba a la deriva, pero ahora allí estaba el tonto de Javier, tratándola de proteger de algo que él mismo había generado.
— Lo lamento, pero sabes cómo funciona esto, tu vida no vale un millón, y la de ella tampoco, a lo sumo… sus dos vidas puedan cubrir la deuda.
Jade nunca había sabido lo que era el miedo, hasta ese día, había vivido toda su vida en aquel vecindario, conocía a cada vecino de la calle, menos a los que ocupaban la que una vez fue su casa, aun así, supuso que los ayudarían, no había forma de que nadie escuchara sus gritos o los de Javier, quien estaba siendo golpeado sin piedad alguna, mientras ella era sujetada por dos hombres para que no se perdiera detalle del espectáculo, no importo cuanto gritaron, la policía nunca llego, los vecinos se encerraron en sus casas, podía incluso escuchar sus televisores a un volumen ridículo, todo para no escuchar como pedían ayuda, estaban solos, a su suerte, condenados a morir golpeados.
Pensó que ver como golpeaban a Javier sin descanso ni piedad era malo, pero lo aterrador vino cuando el joven quedo inerte en el piso, aun respiraba, pero sus ojos estaban cerrados.
— Tu turno.
Informo Wang y el estómago de la joven se retorció, el a******o dio una orden en su idioma, algo que Jade no pudo comprender pero que los hombres a su mando sí. El primer golpe que recibió fue en el estómago, la dejo si aire, ni siquiera el grito de dolor salió de ella, el segundo fue a su rostro, partiendo el labio aun más de lo que el golpe de Derek lo había hecho, y arrojándola al suelo, donde tres patadas fueron dadas, sentía que moriría, en especial cuando escupió sangre, que estaba segura no provenía de su boca.
— Por favor. — suplico, no por ella, sino por Javier, el cual había sido levantado del suelo y colocado en una silla. — Van a matarlo. — informo como si aquellos hombres no lo supieran, vio a su amigo reaccionar cuando lo bañaron con un líquido, que en un principio creyó que era agua, pero cuando lo olio, descubrió que era gasolina. — No, por favor, se lo suplico, señor Wang por favor. — Wang-Zhao sintió su pene palpitar de puro gusto, de verla así, arrastrándose por el piso, ensangrentada y llamando señor, suplicándole, así debió ser desde un principio se dijo a sí mismo.
— Alto. — ordeno al hombre que tenía el encendedor en su mano, mientras Javier tocia sangre. — Dime hermosa Jade, ¿qué estarías dispuesta a hacer para salvar sus vidas? — ella lo sabía, comprendía muy bien lo que ese hombre buscaba de ella o eso creyó, pensó tontamente que Wang se conformaría con tener sexo con ella.
— Cualquier cosa, lo que usted diga, pero… ya basta, por favor, déjenos vivir. — vio a Javier llorar en silencio y negar con su cabeza y el miedo la recorrió una vez más, si su amigo prefería que los mataran antes que ella hiciera un trato con el a******o, quizás no era buena idea negociar, solo queria un poco de tiempo, unas horas para llegar a Don Marco, era mejor un mafioso conocido y respetado, que un loco con poder.
— En ese caso hermosa Jades, vendrás conmigo, serás mi concubina.
— ¡No! — a veces los héroes necesitan un detonante para surgir, y este fue el detonante de Javier, podría morir, lo merecía, pero no condenaría a Jade por su culpa, se levantó de la silla, pero solo pudo ver a la rubia por un segundo, antes que sus ojos se cerrasen a causa del disparo que Wang le dio en su abdomen.
— ¡Javier! — era su amigo, no fue el mejor novio que pudo tener, pero era todo lo que le quedaba, uno no abandona a quien quiere, eso le decía su padre y Jade trato de llegar a él, pero Wang la tomo del cabello, levantándola del piso y dejando su rostro a escasos centímetros del suyo.
— Aún puede vivir, si ordeno que lo lleven a un hospital y tú también puedes vivir, todo depende de ti.
— Hare lo que desee, pero sálvelo. — susurro sintiendo la humedad de sus lágrimas caer por sus mejillas.
Ambos fueron subidos a un automóvil, sus ojos pesaban y sus costillas dolían demasiado, aun así se obligó a permanecer despierta, hasta que vio como arrojaban Javier en la puerta de un hospital, quiso quejarse por ello, pero solo vio a un hombre pinchar su brazo, era tanto el dolor que sentía en su cuerpo que estaba segura que si no hubiera visto tal acción no se habría dado cuenta de ello, y fue así como sus ojos se cerraron, mientras Wang ordenaba dirigirse al aeropuerto, su padre tenía un pie en la tumba, o eso creía, él ya tenía una mujer que le gustaba para divertirse y soportar el matrimonio arreglado que su padre le había impuesto, estaba más que listo para regresar a Pais X y tomar el lugar como cabeza de la mafia.
Park podría ser un joven de solo 21 años, pero era hijo de Sug y Sakura, ambos eran astutos, en especial su madre, no fueron necesarias las 27 horas del vuelo para averiguar todo de la joven americana, y todo fue gracias a su hermano mayor, que estaba tan contento que no dudo en contarles con lujo de detalle cómo fue que conoció a la américa Jade Renger, ahora más que antes Loan se sentía con el deber de salvarla, Jade había llegado a la empresa que su hermano mayor estaba manejando por su causa, él le había dado una tarjeta, ahora lo recordaba, tan claro como le agua, él la envió a su perdición, él y su estúpido novio, Loan no podía creer que existieran hombres de ese calibre, capaces de arriesgar todo, incluso la vida de quien dicen amar.
Loan se removió incomodo en su asiento, cuando escucho los gritos de Jade, acababa de despertar, por lo que su hermano había ordenado sedarla una vez más, tenía ganas de interferir, pero desistió de ello, era mejor así, la había visto unos segundos cuando la llevaron a la recamara que poseía el avión privado, no podía creer que Wang fuera capaz de golpear a una mujer de esa forma, si, era verdad que pertenecían a la mafia, pero Loan tenía una forma de pensar muy parecida a su padre, los niños, las esposas, no tenían poque pagar por las deudas de sus padres o esposos, entonces ¿Por qué Wang había hecho eso con Jade? Fácil, ese fue su plan desde un principio, lo conocía, Loan conocía la verdadera cara de cada uno de sus familiares, incluso de esos que no compartían lazos sanguíneos con él, como Sakura, la madre de Park.
— ¿Cómo haremos para salvar a la americana? — interrogo con tono conspirador Park, y Loan le dedico una pequeña sonrisa, podía ver el conflicto en los ojos de su hermano menor, su deseo de ayudar, y el miedo a su madre, sentía pena por el pequeño Park.
— Solo hay una opción de impedir que Wang la nombre concubina.
— Tu no podrías casarte con ella, no la conoces. — dijo casi a grito, pero controlándose a último momento el menor.
— Park, en un año me casare con alguien que no conozco de nada, a ella por lo menos la he visto y no solo eso… salvo mi vida, por mi honor debo salvar la suya. — Park sabía que nunca podría ser como Loan, jamás tendría esa fuerza de decisión, ese poder tan propio del tigre blanco y fue allí cuando Park lo supo.
— Si la desposas, asumirás como líder del clan. — informo con horror, pues conocía los sueños de su hermano.
— Nuestro destino está escrito desde que nacemos Park, es hora de que acepte el mío. — Loan cerro sus ojos, decidió dormir el resto del viaje, necesitaría fuerzas para lo que se avecinaba.
Derek sentía un pinchazo en su corazón y su mente que durante días había estado ocupada con la imagen de Rosita llorando y confesándole que estaba embarazada de su primo pero que este la había abandonado antes de infórmale ese detalle, se desvaneció poco a poco y ahora lo único que predominaba en su cabeza era el rostro de Jade, sus ojos verdes opacados por la pena y el rencor con el que lo había visto antes de salir casi corriendo de la empresa. Suspiro con pesar, ¿Por qué no podía dejar de pensar esa joven? Fue en ese momento que vio su mano, la misma que uso para golpearla, esa misma que tenía ganas de cortar, pero sus deseos de desmembrarse a él mismo fueron sustituidos por la intriga, al ver una pequeña gota de sangre en su anillo, fue con aquel objeto que había dañado el labio carnoso de la rubia… una rubia que no solo se parecía a él, también tenía mucho de su madre Denisse Bach, con sumo cuidado retiro el anillo que Rosita le había regalado para su cumpleaños, y lo coloco en un sobre, decidido a saber si todo aquello que sentía cuando veía esos ojos verdes, solo se debía al aviso de que estaba frete a su hija, fue al hospital de su familia, directo al sector de laboratorio, para que realizaran una prueba de ADN.
Jade sentía su cuerpo entumecido y no era para menos, cuando al abrir los ojos se encontró atada en una gran cama, su primer instinto fue gritar, pero no pudo, ya que incluso su boca estaba vendada, frente a ella había un grupo de jóvenes, que a primera vista parecían todas iguales, no solo por su vestimenta, rara a los ojos de Jade, sino también porque sus rostros eran muy similares, la veían con curiosidad, aun así no se movieron de su lugar, aunque veían a la joven removerse como un gusano, peleando por liberarse de esas sogas que la envolvían.
— Padre si nos querías de regreso solo debías decirlo, no comprendo porque nos mientes, nos tenías preocupados. — Park vio de forma acusadora a Wang, no podía creer lo falso de sus palabras, si por poco no pedía champaña en el avión, y todo porque ya se veía sentado en el lugar de su padre.
— Tu y Park seguro que vendrían, pero no estoy tan seguro de que Loan cumpliera con mi pedido. — se limitó a responder el mayor, y Loan solo vio con reproche a Park, quien bajo su cabeza, sin poderle sostener la mirada.
— Solo diré que no es justo que utilices a Park para que yo realice tu voluntad padre. Pero ya que me has hecho regresar, tengo algo que anunciar. — Park levanto su cabeza, su mano se posó sobre su dāo; un arma blanca corva cortante de un solo filo, que en algunas variantes se ensancha en el último tercio, era su arma designada por Sug-Zhao y cuando estaban en sus tierras era su más fiel compañera, sabía que las cosas se complicarían desde este momento.
— Nunca había visto tanta seriedad en tu rostro, debe ser de importancia lo que quieres hablar. — incluso Sakura se sorprendió de ver el cambio en la mirada de Loan.
— Hablar del destino requiere seriedad. — rebatió el joven de 26 años, no tenía por qué responder a los dichos de Sakura, pero para Loan, la esposa de su padre merecía respeto, aunque sabía muy bien que esa mujer no era lo que aparentaba.
— Bien, en esa caso te escucho. — Wang suspiro con cansancio, odiaba ese favoritismo que su padre siempre mostraba con Loan.
— No puedo cumplir con el matrimonio que has organizado para mí. — Sug-Zhao endureció su rostro, no podía permitir que su hijo rechazara ese matrimonio, no, cuando aún recordaba lo que el monje le había dicho 15 años atrás, si Wang era nombrado como la cabeza de la organización, esta acabaría en ruinas, el tigre blanco moriría por la mano de una mujer con cara de Ángel y alma de demonio, si fuera Park quien tomara el lugar de líder, aun cuando era casi imposible, el resultado sería muy similar, el tigre encontraría su fin, solo que este gracias a la Flor de cerezo que le dio la vida, entonces solo Loan era viable, él era la salvación de un clan milenario.
— Eso no está a discusión, el honor demanda…
— Aún tengo tiempo de cancelar todo, y espero que comprendas que así lo hare. — Wang sonreía de solo ver lo furioso que estaba su padre, bajando la guardia con Park, quien poco a poco se fue ganando más cerca de su hermano mayor, dispuesto a cubrir la espalda de Loan.
—Eso solo sería posible si te casara de inmediato…
— Y así lo hare. — Sug veía a su hijo incrédulo, en su rostro no había rastro de duda, temor o mentira, su hijo estaba dispuesto a casarse de inmediato, algo que lo llevaría a convertirse en el nuevo líder del tigre blanco.
— ¿Qué? ¿con quién? — pregunto Sakura interfiriendo una vez más en algo que no debía, pero es que no era para menos, la mujer aun guardaba la esperanza de que su hijo fuera el elegido para ser la cabeza del clan.
— Con la americana que Wang secuestro. — el mayor de los hermanos dio un paso adelante y fue cuando Park saco su dāo, impidiendo de esta forma que Wang pudiera acercarse a Loan.
— ¡Ella será mi concubina, no puedes tomarla de mujer! — grito con impotencia el mayor, ya que era consiente que, si hiciera algún movimiento Park lo mataría sin dudarlo, pues su lealtad siempre estaría con Loan.
— No sé en qué momento tu estúpida mente te hizo creer que mi Jade nació para ser una concubina, pero por tu bien Wang, espero que no la hayas deshonrado, porque gustoso limpiare su honra derramando tu sangre. — Sug veía a Loan y no daba crédito a lo que escuchaba, su segundo hijo jamás había caído en ninguna provocación del mayor, Loan siempre escuchaba y callaba ante los permanentes comentarios hostiles que los demás decían, pero ahora no solo atacaba a su hermano, también lo estaba amenazando, frente a él, su padre.
— Loan…
— No cambiare mi opinión, me casare con Jade, deseabas que fuera el tigre blanco ¿verdad? Bien, seré lo que tenga que ser, siempre y cuando ella este a mi lado.
Loan salió de la sala, sin molestarse a esperar respuesta de su padre, Park le sonrió a Wang, quien tenía ganas de desollarlo vivo, pero se contuvo, al comprender que su padre al fin había conseguido lo que tanto queria y todo gracias a él, Wang había cavado su propia tumba sin saberlo, por lo que decidió salir no solo de la sala, también de la villa que pertenecía a la familia, necesitaba pensar que hacer para acabar con Loan, antes de que asumirá como el nuevo tigre blanco.
— Habla. — sentencio Sug y a Park solo le quedo por obedecer, no era grato ser el hijo de la concubina, incluso él mismo sentía pena de su condición.
— Loan conoció a la americana cuando Susan termino con él… Loan estaba mal, había bebido demasiado… él queria matarse padre. — reconoció en un susurro y Sug vio a Sakura de tal forma que la mujer salió de inmediato de la sala, había cosas que incluso ella no debía escuchar, las debilidades del tigre blanco debían permanecer en secreto.
— Mi hijo no haría eso, ¿me escuchas Park? Loan jamás haría eso. — Park asintió con la cabeza, pero, aun así, continuo con su relato.
— Loan estaba… tomando aire fresco en la cornisa de un puente. — Sug achico aún más sus ojos, ante la audacia de Park y su sarcasmo, pero no dijo nada. — Entonces la americana lo vio y fue por él, lo tranquilizo, le hizo ver lo bueno de la situación, Loan dice que sus palabras… lo sacaron de la miseria en la que sentía que se hundía, y desde ese día, Loan a vivido como la americana le aconsejo, viendo el lado positivo de cada situación, él la busco, cuando sus sentidos regresaron, pero ya no supo nada mas de ella, hasta hoy, que Wang llego con ella al avión y Loan… cambio, solo con verla.
— ¿Por qué la llamo su Jade? ¿tú le informaste lo que el monje dijo?
— No padre, Loan no sabe nada de aquello.
— ¿Entonces?
— Es su nombre, la américa se llama Jade, Jade Renger. — Sug sonrió sin poder evitarlo, maldito monje, se dijo a él mismo, después de todo tenía razón, nadie escapa a su destino.
Loan abrió la puerta de su habitación y lo primero que vio fue la espalda de Jade y como esta se retorcía sin descanso.
— Salgan. — ordeno a las sirvientas que se encargaban de él cuando estaba en la villa Zhao.
Jade quedo estática, incapaz de reconocer la voz de Loan y menos cuando hablaba en su idioma natal, solo vio por el rabillo de sus ojos como las mujeres salían de la habitación, sus lágrimas comenzaron a caer de solo imaginar a Wang detrás de ella y el latido de su corazón lo escuchaba en sus oídos, opto por hacer algo tonto y ridículo, cerro sus ojos, como si fuera una niña pequeña que acababa de ver una película de terror y se encontraba sola en su habitación a oscuras temiendo que algún monstruo se hiciera presente a su lado.
— Hola americana. — fue lo primero que Loan dijo y Jade abrió sus ojos de inmediato.
— Mmm, Mmm, Mmm. — el hombre por poco sonríe, pero no podía hacer aquello, no cuando veía su rostro golpeado y las lágrimas caer por el.
— Tranquila americana, estas a salvo. — le aseguro con voz calma, al tiempo que quitaba el trozo de tela que alguno de los hombres de Wang le había colocado, y a la vez que se preguntaba porque Park no se lo había quitado cuando fue él el encargado de llevar a la joven a sus aposentos y no a los de Wang.
— a******o, Dios mío, al fin un a******o bueno, tienes que ayudarme, me secuestraron, un maldito hijo de puta…
— Shhh. — Loan se apresuró a cubrir su boca con una de sus manos y solo entonces comprendió porque Park había decidido dejarla con la boca cubierta. — No puedes insultar a nadie de esa manera, estas en Pais X americana, no sabes lo que te puede ocurrir por insultar a los ancestros de alguien de esa forma, más poque es la memoria de mi madre la que estas mancillando. — Jade abrió sus ojos con terror, estoy perdida pensó, pero algo en los oscuros ojos de Loan la tranquilizo. — No voy a mentirte, esto es grave, debemos hablar, quiero ayudarte, pero todo depende de ti, ¿comprendes? — Jade asintió con la cabeza y Lona quito su mano.
— ¿Cómo que estamos en Pais X? ¿ese loco es tu hermano? ¿sabes que me secuestro? ¿tu estas involucrado en todo esto?
— Ese loco se llama Wang y por desgracia es mi hermano mayor, y si, te secuestro, aunque aquí no lo verán de esa forma, tengo entendido que tu novio le debe dinero. — Loan había terminado de desatar de forma diestra cada atadura y ahora veía como la pobre Jade estaba más herida de lo que creía.
— ¿Como que aquí no lo verán cómo secuestro? Dios… — se quejó cuando quiso ponerse de pie, pero un fuerte mareo la hizo caer en la cama.
— Debes estar tranquila, confía en mi americana, tú me salvaste, hare lo mejor que pueda por regresarte el favor. — Jade vio las manos de Loan, sintió la suavidad de estas al envolver sus brazos, y todo para mantenerla sentada en la cama, no sabía que pensar, mucho menos que hacer, nunca se había planteado ser secuestrada, su mente estaba nublada, su corazón acelerado, las ganas de gritar y llorar se mezclaban.
— Yo… estoy aturdida. — confeso en un susurro.
— Es de esperarse, Wang te sedo por más de 27 horas, debes tener sed y hambre, pero sobre todo tu cuerpo necesita atención, déjame ocuparme de todo, en verdad, puedes confiar en mí. — Isaías siempre le había dicho que todos tenemos un sexto sentido, ese que te dice a primera vista si puedes o no confiar en una persona, Jade al fin lo comprendía, cuando vio a Wang todo su ser gritaba que corriera lejos de él, pero no sucedió eso con ese a******o frente a ella.
— Jade, me llamo Jade Renger. — Loan le regalo una pequeña sonrisa, sabia su nombre, pero le gustaba más decirle americana.
— Mi nombre es Loan, Loan Zhao, y seré quien cuide de ti.