—Qué bonito collar no te lo había visto.
Era una pequeña llave antigua, ya un poco vieja, pero tenía aun el color dorado.
—Sí gracias.
—¿Dónde la compraste? —Alicia pregunto.
—No la compre Alicia, la encontré.
—¿Dónde? Coraline.
—El señor Watson y yo fuimos invitados a la fiesta de año nuevo en el castillo Hunter, estuvimos algunos días y el bosque que rodea el castillo es impresionante y muy bueno para estar entrenando, y en una de esas mientras corría vi algo brillante y fue esta llave —, la tenía jugando entre mis dedos. —Y me la quede, no sé si te distes cuenta, pero la traían en mi muñeca de pulsera.
—No me había dado cuenta.
En eso me quité el collar y empecé a ponérmela en la muñeca, Alicia se acostó en su cama.
—Está bien buenas noches.
—Buenas noches.
Y se quedó dormida, igual que yo.
Seguía igual, el rio con agua muy clara y trasparentes, entrenaba saltando los árboles, era mi deporte favorito, mientras los demás despertaban Alexander solo corría en el bosque y James aun dormía, me había puesto un pantalón de mezclilla azul con una blusa de manga larga negra y mis tenis blancos, mire mi reloj de mi muñeca rosa, eran ya las 11:30 a.m. Enseguida baje del árbol al estar ya en pocos pasos, sentí que alguien me tomaba de la cintura voltee.
—¡Hola!
Era Ian se veía un poco pálido.
—Hola ¿Qué te sucedió estas pálido?
—Ayer me estuvo doliendo todo el cuerpo, dice Samuel que está creciendo más mi don como tú dices.
—Mmm…
—¿Qué hacías por aquí sola? —pregunta Ian.
—Entrenando, pero me dirijo con Alicia.
—Te acompañare.
Nos fuimos caminado, cuando ya estábamos cerca se nos acercó Alexander y tomo mi mano, casi me quedo en shock al ver a Ian que Alexander me tomo de la mano, le noté un poco rojo en las mejillas, quise soltar mi mano de la de Alexander, pero tenía su mano muy rígida, quería tener una visión confundida que siempre me desmayaba, pero nada sucedía, solo se miraban con caras de furia Alexander y Ian.
—Alexander deberías de ir ayudar a Dorian.
Me voltee, aún Alexander y Ian se miraban entre ellos, parecía que no habían escuchado a madam Moss, pero al instante asintió, soltó mi mano y se fue.
—Ian deberías de estar en cama, aun no estás bien.
—Si perdón Margaret.
Pero al irse Alexander volteaba hasta que Ian me acaricio mi mejilla
—Te veré después.
Asentí y vi como a Alexander se le ponían los ojos negros de enojo, aun no entendía por qué y se fue Ian, aún seguía hay madam Moss.
—Ven conmigo Coraline.
La seguí.
—No piense eso de los chicos, tú sabes muy bien que Alexander sigue sintiendo eso por ti.
—Pero eso fue hace tiempo Margaret, debió ya de pasarle. —respondí, sabía que aun cursando la academia supe de las intenciones de Alexander hacia mí.
—El aún no lo admite querida.
—Lo entiendo Margaret, sucedió, pero ahora solo lo veo como mi hermano, nunca lo he visto de esa manera.
—Tendrás que hacerlo entender, si realmente te gusta Ian, aunque no quería que lo lastimaras.
—¿Por qué lastimaría a Ian? —pregunte.
—Él ha pasado cosas muy terribles.
—Pero aún no ha sucedido nada entre nosotros Margaret.
—Eso está bien.
—¿Quién es Dorian? —pregunte al cambiar el tema.
—Son de los chicos nuevos, el de acero.
—Se ¿Hace fuerte?
—Si querida.
Llegamos a una casa larga de madera color rojo marrón, entramos, era la casa de madame Moss. Al entrar había una mesa grande roja con sillas verdes, muebles azules obscuro, muchas flores de color n***o y muchas estatuas, empecé a mirar todo.
—Toma.
Me había dado una caja de cartón, no pesaba casi nada, ella seguía en el segundo cuarto, preferí concéntrame para mirar lo que tenía adentro de la caja, no quise abrir la tapa para que no se diera cuenta, al concentrarme la caja solo tenía muchas medicinas, bandas, alcohol, preferí no seguir mirando. Al salir madam, traía otra caja, fuimos a enfermería al llegar era un lugar grande casi nadie se enfermaba.
—Dorothy aquí están las cajas.
Había ocho camas dejamos las cajas encima de una pequeña mesita blanca.
—Te puedes ir gracias querida.
Moví la cabeza y salí.
—¿Dónde estabas? Coraline. —me preguntaba Alicia.
—Ayudando a madam Moss.
—Está bien ven ayúdame en esto.
—¿Qué sucede?
—Tengo que ir a ver a black.
—¿Quién es black?
—A es mitad ornitorrinco y mitad oso y vuela.
Caminamos un poco lejos del Imaginario.
—Cielos, oyes y ¿Quién es Dorian?
—Dorian es un chico de acero.
—¿Qué es fuerte?
—Si mucho, porque se vuelve de acero.
—¿Cómo un hombre de lata? —pregunto a medio reír.
—Exacto ¿Cómo supiste de Dorian?
—Es que vi que fue Alexander ayudando a Dorian.
—Ah.
Al llegar vi que era un gigantesco animal largo y grande color n***o, con ojos cafés y empezó a volar de alegría.
—¿Por qué lo encadenan?
—Por qué está castigado.
—¿Por qué? Alicia.
—La otra vez no llego, lo empezamos a buscar y lo encontramos en el rio, estaba durmiendo y lo castigo el señor Mortí.
—Hola —, y grite su nombre. —¡Black!
Lo salude y acaricie al instante, me tomo cariño, lo soltó de la cadena.
—Vete a dar un paseo black. —le dice Alicia.
Agarro impulso y se fue.
—No sabes ¿Dónde está? Ian. —dije de repente.
—En su cuarto.
Recordé que Alexander y él son compañeros de tienda.
—Ven, vamos a ver que hacen los demás.
Asentí y fuimos, todos estaban en el comedor, nos sentamos donde estaban Lola, Elizabeth, Henry, Dulce, todos solo platicaban del siguiente viaje que podrían hacer hacía México, pero en eso preferí pararme e irme, camine solo en círculos hasta que llegar a la casa de campaña de Ian y Alexander, en eso que llegue entre estaba acostado Ian en su cama, al verme se sentó en su cama aún estaba pálido.
—¿Qué haces?
—Aburriéndome.
Me reí, me senté a su lado sobre la cama.
—Quise venir a verte.
—Gracias y entonces tienes familia.
—Esta es mi familia. —respondí.
—Naciste así.
—No —, moví la cabeza. —Tengo una tía, la veo de vez en cuando.
—¿Cómo? ella sabe que eres vampiro, anda cuéntame.
—No sabe, solo sabe que viajo mucho, por eso no se le hace extraño nada.
—Pero el señor Watson sabe de tu tía.
—Sí.
Solo mueve él la cabeza al decir:
—Y que hacías por el rio.
—Me gusta ir y estar en el bosque.