- Augusto.

1156 Words
Mi asiento que se encuentra aún afuera en mi balcón. Al cual me siento cada que visito Caxza y a tía Agatha, Alicia ya había sacado de la canasta un pijama color rosa, que consistía al ser un pantalón rosa con flores y una blusa rosa de tirantes, yo solo la tome. —Gracias Alicia. —dije. —Dormirás en la cama de la derecha. —Okay. Era la morada que me encontraba sentada sobre ella, estaba por preguntarle algo, en eso que la veo que se encuentra buscando algo preferí quedarme callada, porque note que ella diría algo. —Yo dormiré en la otra, mientras debo ir a ver algo que olvide. —me dice Alicia. —Está bien. Solo asentí y ella solo salió, decidí en levantarme y solo empecé a cambiarme, poniéndome el pijama rosa que al terminar solo me decidí y me metí a la cama aun despierta. Alicia aun no regresaba, pero me di cuenta que lo hice rápido y eso que doble mi ropa que me había quitado, dejándola al meterla en uno de los cajones de la cómoda que se encuentra a lado de la cama, aun no me encontraba dormida, solo miraba aquella pequeña habitación sencilla y cómoda. En eso Alicia regreso, la vi entrar al baño en donde solo se cambió en el pequeño baño que tenía la casita, al salir solo traía su pijama amarillo, era un pantalón con una blusa de manga larga, igual se metió a la cama. —A ¿Dónde fuiste? —pregunte. —Volví a la casa blanca es que acomode unas cosas que ocupare mañana. —Alicia y todos continúan haciendo los mismos deberes o ya cambio algo. —Si lo que cambia es que tenemos ya una enfermería y una enfermera, pero hay veces que varios de los doctores han venido hacer su servicio. —Y ¿Qué doctor esta ahora? Alicia. —Por ahora nadie, solo la enfermera Dorothy. —Ah. En eso cambiamos de tema, sé que Alicia tiene la curiosidad de lo que vio hace unos momentos antes, cuando me despedí del señor Watson y ver que se fue con el señor Pitz y Yod, pero veo que ella decide no preguntar nada a lo que ambas decidimos decirnos, al decir: —Buenas noches. Rato después noto que Alicia se durmió profundamente, ella era la única normal y como se los he dicho y mayormente sabemos lo mismo la mayoría del campamento, de que ella era huérfana y la encontró el señor Mortí y decidió traerla a vivir aquí. Yo aún continuaba despierta, sentía la bolsa de lona bajo mi almohada, el lugar donde decidí dejarlo, pero algo me inquieta que en realidad no me deja dormir, es como decidí levantarme y poner mi mano debajo de mi almohada tomando la bolsita y salir de aquella cabaña, quedándome por un momento en el pequeño corredor que la misma casita tenia, al ver que colgaba un asiento colgante hecho de membrillo, al cual me senté mirando parte del campamento de invierno y aquella oscuridad, que parecía que devoraba partes del lugar, algo que las luces encendidas evitaban que sucediera, al ver perfectamente cada diferente tienda, los animales durmiendo y yo mientras observaba tenia mis dedos de mi mano jugando con las rocas, que se sentían en el interior del pequeño costal de lona. —Después platicamos sí. —le dije sonriendo a Ian, al mirar sus ojos con un penetrante brillo anaranjado. —Claro picara. —responde él con una sonrisa, al soltarse ambos de las manos. Nos fuimos caminando Alexander y yo fuera de la casa blanca. —Tenía que hablar contigo sobre lo que sucede. —dice Alexander. —Está bien, soy toda oídos. —dije. En eso los dos llegamos a la misma roca que estábamos James y yo. —Tu abuelo, el señor Mortifero tiene algo en manos. Lo miro de forma pensativa y confusa, al preguntarle. —¿Cómo no te entiendo? Augusto mi abuelo, el señor Mortifero, — muevo mis manos negando y después mis dedos índices. —Él no estaba fuera de aquí, en las tierras extrañas Alexander. —Si exacto Coraline se pensaba que estaba ahí, pero el señor Yod supo que regreso y aparte no saben por qué quieren a James, por eso quieren que lo protejamos. —Pero es James el motivo. —dije escéptica al arquear la ceja. —Aún no sabemos ni la causa o el porqué. Muevo la cabeza al escuchar esa respuesta y solo decido preguntar: —¿Lo has entrenado? Alexander niega y responde: —Aun no, es débil, no ha tomado sangre. Eso me hizo molestarme, algo que nota Alexander y ella responde casi gritando al preguntar: —Y entonces ¡¿Quiere pelear como mortal?! —Coraline he hablado con el sobre la sangre, pero se niega, dice que lo poco que tienes de humano no quiere perderlo. —Está bien yo hablare con él. —respondí comprendiendo que James no sabe quién es mi abuelo. Nos quedamos por unas horas más sentados en la roca, hablando de otras cosas, mientras nos poníamos al corriente de todo. En eso nos dimos cuenta que ya había caído la noche, regresamos cuando de repente había tenido una visión donde el señor Watson, el señor Pitz y el señor Yod estaban hablando con el señor Mortí, Alexander y yo llegamos tomando de las manos, sentí una mirada atrás de mí, voltee era Ian vi cómo le brillaban los ojos, al decirnos a ambos. —Alexander, Coraline, les llama el señor Mortí es urgente. Corrimos al llegar entramos, solamente una nube se mostraba que salía de aquel libro de madera, el cual nunca imagine que esa fuera su función y vemos que ya estaba James. —¿Qué sucede señor Mortí? —Estamos ya aquí con el consejo. —decía el señor Yod. En ese mismo momento que nos vieron los vampiros mayores, decidió hablar el señor Pitz. —Ustedes aún no se muevan, tenemos todo controlado. Note enseguida que ya habían hablado con el señor Mortí, asentimos y termino la trasmisión, al ver que aquella nube que solo mostro parte del perfil de nuestros maestros, se desvaneció. —Retírense. —ordeno el señor Mortí. Asentimos y salimos. —¿Que sucedió? James. —pregunte yo. —Yo solo llegue cuando el señor Mortí hablaba con los tres y lo demás, ya lo vieron. Nos quedamos pensando Alexander y yo que había sucedido, en eso preferimos irnos a dormir, si podíamos dormir y solo nos dirigimos a nuestras tiendas, en cambio. Llegué a la pequeña cabaña y nadie estaba en la casa de campaña, en ese instante me puse un mameluco diferente que encontré, al ser que la que me había puesto no estaba. —Ya llegaste. Escuche detrás de mí y noto que es Alicia, salía del baño con su pijama, la misma.
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