ELISE. Cuando llegamos a la iglesia, noto la cantidad de paparazis que se encuentran en la entrada, veo a cada uno de ellos y agradezco que el auto de Martin tenga las ventanas polarizadas, suspiro porque estar aquí no es algo que desee, simplemente lo hice para que vean que no me derrumbo, que no me afecta su boda, aunque en realidad siento pena por Hillary. Voy a abrir la puerta cuando Martin me detiene, se baja del auto, lo rodea y va hasta mi puerta para abrirla, tomo su mano y salgo del auto, de inmediato oigo como gritan mi nombre y los flashes se hacen presentes, creo que la incomodidad me supera porque Martin hace una mueca y ahí noto que le estoy apretando con fuerza la mano, la suelto y bajo la mirada, sin saber que hacer. — Hagamos una entrada digna de la prensa — levanto la

