ELISE. Entro a la habitación y la recorro con la mirada hasta encontrar a Hillary, ella está frente al espejo poniéndose labial y sus ojos chocan con los míos. Ambas nos quedamos en silencio viéndonos, sin movernos, ella baja la mirada y me pide que pase, lo hago. Tomo asiento donde me pide y ella lo hace frente a mí, los minutos pasan y solo nos miramos, miramos alrededor y esperamos que la otra hable, pero ninguna lo hace. Momento incómodo. — Gracias por venir Elise —susurra sin mirarme —De nada — respondo — ¿De qué querías hablar? — indago cansándome de que no me diga la razón por la cual me llamó —No me casaré — Esa no me lo esperaba. —¿Qué dijiste? — indago para ver si escuché bien —No voy a casarme — repite y mi boca se abre en sorpresa —¿Porqué? —indago aun sorprendida

