Capítulo: Silencio Entre Hombres La chimenea del despacho ardía con calma. Afuera, la noche caía , con ese silencio característico de las madrugadas pesadas, donde el castillo parecía respirar más despacio, como si supiera que algo se estaba gestando en lo profundo. Kael Draven, Rey de aquel Reino fracturado y antiguo, se encontraba de pie frente a la ventana, con las manos cruzadas detrás de la espalda, la mirada fija en la línea oscura del bosque, donde la luna apenas alcanzaba a filtrarse. Vestía la misma ropa todavia no había ido a descansar, no había relajación en sus hombros, ni calma en su postura. Cada músculo parecía en alerta, cada respiración medía lo que no se decía. El teléfono sonó sobre la mesa. Lo miró durante unos segundos. No porque no supiera quién era. Sino porque

