El domingo por la tarde Alan llegó a la casa de Nuria para dejar a Quique, pensaba que sería como las últimas veces, que el niño entraría en su casa, su ex mujer casi no le miraría a la cara y se despediría de él rápidamente, pero no, Nuria dejó la maleta del niño en el suelo y le miró a los ojos mientras Quique entraba en la casa. —¿Cómo estás Alan? —Sorprendido, no esperaba que hablaras conmigo, ¿dónde está el cirujano? —De guardia. —Me lo imaginaba, me haces caso cuando él no está. —A él déjalo en paz. —¿Supongo que no querrás hablar de lo que pasó?— Alan bajaba la cabeza a punto de darse la vuelta. —Hablemos, ¿quieres entrar y tomarte una cerveza? Eso sí que le sorprendió, él pensaba que jamás podría hablar con ella de aquella noche, que ella lo había olvidado y no le interesab

