Era un miércoles como cualquier otro, Alan y Patricia se habían visto cada día para cenar y alguno habían comido juntos también, lo llevaban mejor, seguramente porque se estaban acostumbrando a la nueva situación, no se insinuaban, intentaban mantener una relación estrictamente de amigos, aunque por las noches, en la casa de Alan, en el sofá muchas veces parecían más una pareja de novios que otra cosa, se estiraban uno al lado del otro o ella le apoyaba la cabeza en el hombro mientras él le pasaba un brazo por la espalda. A media mañana Alan vio que entraba muy serio Javier Escobar en la oficina, le saludó con la cabeza y se metió en el despacho de su padre, estuvieron hablando un rato, después salieron los dos entrando en su despacho cerrando la puerta detrás de ellos, fuera lo que fuera

