El fin de semana anterior al lunes del juicio, Lara y Abelardo estaban en la cabaña, por la tarde, después de salir a dar una vuelta por el bosque, se duchó Lara, mientras lo hacía Abelardo, ella encendió el fuego para calentar el interior antes de que anocheciera. Abelardo salió con la toalla enrollada en la cintura, ella lo esperaba con una sonrisa, se arrodilló delante de él encima de unos cojines, le quitó la toalla dejándola caer y la Polla le quedó delante de la cara, se metió la punta en la boca, había aprendido a abrirla lo suficiente para que le cupiera, chupaba mientras por debajo lo iba pajeando lentamente, Abelardo la miraba con cariño resoplando, como le gustaba que le hiciera esas cosas. Cuando Lara creyó que lo tenía lo suficientemente excitado, le empujó suavemente por la b

