Alan apuntó algunas cosas en su ordenador personal, se iba a levantar para gritarle a Rosa desde su puerta y vio en el teléfono de encima de la mesa un botón que ponía “Recepción”. Se volvió a sentar y descolgó el teléfono. —¿Que desea señor Ríos?— Preguntó muy profesional Rosa. —Doña Rosa, me podría decir como comunicarme con Armando por favor. —Perdone, ¿cómo me ha llamado? —Si me llamas de usted yo te llamaré doña, como quieras. —¿Qué me has dicho que quieres hacer Alan? —Eso está mejor Rosa, hablar con Armando, ¿cómo puedo hacerlo? —Apriete el uno en su teléfono, él es el número uno, el que mejor vive aquí dentro, el dos es de Patricia, la segunda que mejor vive aunque tiene mucha mala leche, el tres es Pepi y la cuatro Luisa que a veces ni te enteras que trabaja aquí, aunque sé

