—Algo me dice señor Ríos que si no le dejo usted va a durar cuatro días con nosotros. Alan se mordió el labio superior pensando, hasta que empezó a hablar. —No me gusta como está distribuida la oficina, tendrían que estar todas las mesas en medio sin separaciones, así si alguien encuentra alguna inversión interesante la puede compartir con los demás… —Eso no va a gustar, a los chicos les gusta tener su despacho, se sienten más importantes. —Mire Don Ricardo, da igual como se sientan, se hace por el bien de la empresa… —Perdone, pero eso de Don Ricardo, ¿es para provocarme o es que no ha entendido que aquí nos llamamos de señor o señora? —Era una apuesta —Alan sonreía haciendo un silencio.— que he ganado por supuesto… —¿Una apuesta, con quién?— No le dejaba acabar una parrafada sin i

