—¿No estás molesto por haber llegado tarde? —preguntó Brielle mientras observaba cómo él trabajaba con una calma que encontraba desconcertante. —Llegar tarde no cambia la calidad de las presas que conseguí —respondió Sadrac con una lógica que era tanto práctica como defensiva—. Cinco bestias de este calibre hablan por sí mismas, sin importar consideraciones de tiempo. Pero Brielle pudo detectar en su tono una nota de frustración que sugería que llegó tarde lo molestaba más de lo que estaba dispuesto a admitir, en especial porque sabía que había sido una decisión consciente elegir su seguridad sobre completar su objetivo original. El viaje de regreso al castillo se desarrolló bajo un cielo nocturno bastante bonito y despejado, ya había dejado de nevar, y ahora estaban en medio de ese pai

