Su respiración se volvió más errática conforme se preparaba para compartir el recuerdo más doloroso de su infancia. —Cuando yo tenía ocho años, mi hermana menor tuvo que enfrentar su propia prueba con el Pyroclastes —susurró con una voz que apenas era audible mientras veía las manos de Vera unidas a las suyas—. Ella tenía seis años, igual que yo había tenido durante mi prueba. Pero... pero ella no tenía poder de fuego. Era débil, según los estándares Volcaris de mi padre —murmuró con dolor, sintiendo un nudo en la garganta. Vera sintió como un horror se instalaba en su estómago conforme comenzó a comprender hacia dónde se dirigía esta historia. —¿Qué le pasó a tu hermana… dónde está? —preguntó con una voz que temblaba por lo que sospechaba que iba a escuchar. —Fue quemada viva por el P

