Sadrac revoloteó los ojos con una exasperación que mostraba una verdadera molestia, junto con su resistencia a explicar vulnerabilidades que prefería mantener privadas. —No me gusta convertirme en lobo porque pierdo control sobre mis reacciones ¿Comprendes? —admitió con una evidente repugnancia—. En esa forma, me dejo llevar más por mis instintos primitivos, y a mí no me gusta eso para nada. Siempre prefiero mantener control absoluto sobre mis acciones, mis palabras, mis emociones. La transformación compromete esa disciplina de maneras que encuentro... inaceptables. Su explicación llevaba una honestidad que revelaba aspectos profundos de su personalidad: su necesidad obsesiva de control, su resistencia a mostrar vulnerabilidad, y su temor a que aspectos más primitivos de su naturaleza pu

