Brielle sintió una oleada de alivio tan intensa que casi la hizo tambalear. —Gracias —murmuró con una gratitud profunda—. Gracias por no hacer preguntas. Gracias por... por confiar en mí. El Rey Adair la rodeó con sus brazos en un abrazo paternal que había extrañado más de lo que había comprendido. —Siempre confiaré en ti, mi querida Bri —murmuró contra su cabello—. Y si sientes que necesitas alejarte de este lugar, entonces esa es razón suficiente para mí. Vámonos ya entonces. APOSENTO REAL DEL REY SADRAC TIEMPO DESPUES Sadrac permanecía inmóvil en el centro de su habitación, con la mirada fija en la puerta por donde Brielle había desaparecido como si la intensidad de su concentración pudiera hacerla regresar por pura fuerza de voluntad. Por primera vez en décadas, el temido Rey de P

