—No te preocupes, princesa Brielle —dijo en esta ocasión Filip, el menor de los príncipes que estaba cerca de ella con su propio trineo que compartía con su hermano Dorian —todos nuestros Kythara son dóciles así que solo debes ser competente y él lo será contigo. —¡Gracias por el aviso, Filip! Bueno, sujétate bien, Rey Sadrac, ¡y observa! ¡Vamos! —exclamó Brielle cuando agitó las riendas y al instante el trineo comenzó a moverse. Pero de inmediato se hizo evidente que algo no estaba funcionando del todo bien. En lugar del movimiento fluido y controlado que Sadrac había observado cuando los elfos de Glacialis manejaban estas criaturas, su trineo se movía de manera errática, con sacudidas y cambios de dirección que sugerían una falta de comunicación efectiva entre jinete y bestia. —Elfa..

