La Princesa Vera se encogió de hombros, haciendo una mueca. —Serio hasta el punto del aburrimiento, el principe Dael es el Elfo más cuadrado que conozco —murmuró—. Su carta se leía como un manual de estrategia comercial, no como una propuesta matrimonial. Ni una sola mención sobre aventura, desafío, o siquiera personalidad. —Ah, pero eso no es todo —continuó el Rey Theron, con su sonrisa expandiéndose—. Ahora tenemos una segunda propuesta matrimonial, igualmente formal pero infinitamente más... entretenida en sus implicaciones. Levantó la carta recién llegada una vez más, y Vera se mostró algo interesada por saber quién había venido esta vez. —¡Ya dinos, padre! —exclamó el principe heredero Aarón con el ceño fruncido —¿Quién mas quiere llevarse a mi hermana? —Este es el Príncipe lobo

