Mariana Ricci
Sinceramente me siento frustrada, es algo un poco estúpido que no pueda llegar a mi casa, porque estamos atrapados en el tráfico, lo que me reconforta un poco es que posiblemente mis padres no lleguen hasta mañana, pido con el alma que ese porcentaje de posibilidad sea efectivo...
- ¿En qué tanto piensas? - cuestiona Marcus girándose a verme.
- En que tal vez pase la noche en este auto contigo o que en el peor de los casos tenga que dormir en un banco publico - expreso entre suspiros.
- ¿Y no haz pensado en la posibilidad de dormir en mi departamento? - cuestiona y juro que pude sentir una descarga eléctrica recorrer mi columna vertebral.
- ¿En tu departamento? ¿Contigo ahí? No gracias, prefiero dormir en el auto - respondo cruzándome de brazos.
- No confías en mí - dice más para sí mismo - Mariana, nunca me propasaría contigo ni con ninguna otra mujer...
- Puede ser cierto, pero prefiero no correr el riesgo - enuncio volteando mi vista a la carretera.
- Muy bien, entonces no insistiré más, quieres dormir en un banco, pues duerme en el puto banco - dice serio, con la mandíbula ligeramente tensa.
- Como digas - digo restandole importancia.
- Dejaré el auto dónde un amigo y el resto de camino a tu casa lo haremos caminando - anuncia mirándome, yo asiento.
- Me parece bien - concuerdo con él, tampoco puedo ser exigente.
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- ¿Tienes hermanos? - pregunta White sacándome de mis pensamientos.
- Si, un hermano, por qué la pregunta - interrogo con curiosidad.
- Dijiste que me intereso mucho en ti y no te conozco, bueno pues déjame conocerte Mariana Ricci - responde sonriendo levemente.
- Sí, tengo un hermano, pero es mayor que yo y no vive aquí, él se traslado hace ya casi cinco años a Italia, por negocios de mi padre - explico con una sonrisa melancólica.
- Lo extrañas - no es pregunta es una afirmación.
- Claro que sí, él me cuidaba de todo y protegía incluso de... No olvídalo, no es nada - suspiro arreglando un mechón de cabello detrás de mi oreja.
- Al menos tu tienes la suerte de tener una familia, yo al contrario no cuento una - se sincera agachando la cabeza.
- Y tus padres, qué hay de ellos - cuestiono mirando, el aprieta los puños y cierra los ojos con fuerza.
- Murieron cuando era pequeño - contesta con rabia en su tono.
- Disculpa no debí haber preguntado - me disculpo.
- Está bien, sólo que hablar de eso me hace recordar ciertas cosas - dice pasándose las manos por el cabello.
- ¿Cómo qué? - pregunto mirándolo incrédula.
- Cómo que este es un mundo egoísta, que no puedo confiar en nadie, porque todo el que se hacer lo hace por la maldita fortuna que me rodea - expone con la vista perdida.
- No todas las personas son así Marcus - digo mientras miro el suelo.
- Hasta ahora no he conocido a una sola persona que no se aproveché de mi confianza para adquirir algo del dinero que me heredaron mis padres - contradice reduciendo la velocidad en su andar.
- Disculpa, pero ¿Qué hay de mi? - cuestiono un tanto disgustada.
- ¿Qué hay de ti? Pues déjame decirte Marian, que no eres muy diferente a los demás... - hace una pausa y prosigue - Aún sé cuales serían tus verdaderas intenciones para conmigo... - dice en tono bajo, y aunque no quiera una punzada de molestia y dolor cruza mi pecho. Alzo la mirada percatándome de hemos llegado.
- Pues estamos igual White. Llegamos... - digo neutral.
- Bueno, que descanses - asiento en respuesta, pero estoy por entrar a casa una mano se cierra en mi muñeca y me hace voltearme - ¿Podrías darme tu numero? - pregunta con ilusión, estoy por responder cuando la puerta de mi casa es abierta y mi padre contesta por mi.
- Mi hija, no tiene autorizado esa clase de cosas, muchos menos a tipos de tu clase - escupe con enojo, me volteo y lo encaro.
- Papá... - nombro, él me mira y frunce el ceño - Él es...
- No quiero saber con que clase de idiotas te acuestas... - dice levantando la voz, yo sólo miro al piso controlando las ganas de llorar.
- Perdonará usted señor Ricci, pero debería escuchar a su hija - recomienda Marcus.
- Déjalo ya Marcus, sólo vete... - digo tratando de acercar a él, pero mi padre me toma por el brazo con fuerza y me aleja de él - Padre, me lastima - chillo mirando el pequeño pero doloroso hematoma en mi brazo derecho.
- ¿Pretendes que te deje? Ni loco me voy, mira no más como te trata - dice con la respiración entrecortada a causa de el coraje que siente.
- Cómo trato o no a mi hija es mi problema no el tuyo imbécil - contraataca mi papá.
- Papá sólo deje que le explique lo... - no puedo terminar por una bofetada propinada por mi padre que me manda al suelo, para este momento las lagrimas ya caen por mis mejillas.
- Cállate, no te eduqué para que te conviertas en una puta y la abras las piernas a cualquiera que te diga cosas bonitas - grita con rabia.
- N... No es como usted cree, deje... - su mano vuelve a levantarse, cierro los ojos preparándome para el impacto pero este nunca llega.
- Maldito infeliz, es tu hija - dice Marcus, mientras agarra del cuello de la camisa a mi padre.
- Sí, pero es una...
- Ni se le ocurra decirlo, vamonos de aquí Mariana - dice al soltar a mi padre, para ayudarme a levantar.
- Marcus, realmente sería mejor si te marchas, yo puedo con esto - digo tratando de controlar el temblor de mis manos.
- No, ambos nos vamos, espera al menos que tu padre, si se le puede llamar así, se calme - esta vez acepto irme con él, conozco a mi papá y se como terminará esto.
- ...