Mariana Ricci
Me encuentro recostada en la parte trasera del auto de Marcus, él me mira de vez en cuando por el retrovisor para asegurarse que este bien o eso creo. Me siento acomodando los mechones de cabello que tengo en el rostro, White me observa para luego aparcar el auto en un lugar cercano a la acera...
- ¿Cómo te sientes? - pregunta volteando a verme.
- ¿A dónde vamos? - pregunto confundida - Quiero bajarme - digo tomando la manija de la puerta del auto intentando abrirla.
- Marian, iremos a un medico y deja de hacer eso - comunica y reprende, bajando del auto para abrir mi puerta - Vamos sal - obedezco, él abre la puerta del copiloto - Entra - lo miro desconfiada - Sólo iremos a que un doctor te revise, por favor entra - murmura cerrando los ojos con fuerza y ingreso al coche - Gracias
- No sé porque te empeñas en llevarme a un hospital - digo al mismo tiempo en el recuesto mi mejilla sobre mi puño - No ha sucedido nada, así que regresame a mi casa. Porque si mis padres no me encuentran allí si que pasará algo y dudo mucho que quieras pasar por un interrogatorio - comento con algo de gracia.
- Te desplomaste en mis brazos eso no te parece bastante pretexto para ir a la clínica - dice retomando el rumbo mientras mira hacía delante - Porque a mi sí pequeña berrinchuda - dice mirándome por un segundo, regresandola después a la carretera.
- No es que me parezca o no, es el hecho de vas a causarme un problema y un malentendido con mis padres - susurro desviando mi mirada por la ventana.
- ¿Cuándo dices malentendidos a qué te refieres exactamente? - cuestiona frunciendo el ceño.
- No quieres saberlo White, así pues me vas regresando a mi casa si no quieres líos - lo observo y después le doy un pequeño golpe en la frente.
- Hey y ¿eso por qué fue? - enuncia sobándose la zona afectada - Sabes que golpeas como niña - comenta burlándose.
- No me digas, pues fíjate soy una niña y mi golpe te dolió o te parece si probamos tu aguante - lo reto con gracia.
- Claro quieres que vallamos a mi departamento o prefieres un hotel - ofrece mirándome picaramente, abro la boca para defenderme - Oh, cierto se me olvidaba que eres una blanca palomi... - lo interrumpo cuando mi mano cruza una bofetada en su mejilla.
- Eres un estúpido. Regresame a casa, ¡ahora! - ordeno con enojo en mi voz.
- No dije que iremos al medico y eso haremos, aunque después tenga que pasar por el interrogatorio de tus padres - me da a conocer su decisión con voz severa - Mírame - me niego a su petición - Marian mírame - insiste pero no obedezco y me mantengo en mi posición.
- Si no quieres dejarme tranquila, al menos déjame en paz - susurro haciéndome ovillo contra el asiento.
- Marian... - nombra con pesar.
- Mi nombre es Mariana, tu no eres nada mío para tomarte la atribución de llamarme así - demando con voz neutral.
- Oye no te enfades, sólo dije una tontería - dice restandole importancia a su anterior comentario.
- ¿Tontería? - me río con ironía - Para los chicos siempre lo que sentimos siempre es una tontería - sonrío sin ganas y me abrazo a mi misma.
- No tengo idea de lo que estas diciendo - anuncia confundido - Ya estamos llegando - anuncia y observo por la ventana como estaciona el auto en el parqueadero - Bien veremos porque te desmayaste y como esta tu herida - informa saliendo del auto, para luego abrir mi puerta.
- Ya no hay manera de echarse para atrás - salgo del auto, para posteriormente emprender camino hacía la recepción del centro medico. Donde una mujer se encuentra y es la encargada de atendernos.
- Buenos días, en que puedo ayudarlos - dice refiriéndose a ambos, sin embargo su mirada esta completamente concentrada en Marcus.
- Buenos días señorita - saluda de manera cortés - Queremos una cita, para realizar exámenes completos a esta chica que está aquí - comunica pasando su brazo derecho por encima de mis hombros.
- Oh, ya veo es su novia - murmura decepcionada, miro a mi acompañante esperando que lo desmienta pero este solo se encoge de hombros - Por favor llene este afiche para poder registrar sus exámenes - pide con la mirada sumida en su computador, mientras me entrega una hoja.
- Olvide ese pequeño detalle - enuncia rascándose la nuca con evidente nerviosismo.
- Se todo lo que la hoja pide - comienzo a llenar el afiche y al terminar se lo entrego a la mujer.
- Muy bien puede ir haciendo fila - comunica la la mujer - ¿Su novio entrará con usted? - abro la boca para negar pero Marcus se me adelanta.
- Claro que entraré con ella - confirma sonriendo.
- Esta tarde será muy larga - suspiro resignada a todo lo que se avecina...