CAPÍTULO 16 —Señorita Werner… Me permite decirle… Usted se ve espectacular —emite Heidi con timidez. —Heidi, tú también te ves espectacular esta noche —admito, para entrar en el ascensor que nos lleva al estacionamiento. Después de la conversación con mi padre y Elijah Donovick, me enfoqué en pasar tiempo con mis padres. Por fortuna, no tuve que volver a ver la cara de Oliver. El lunes volví a mi rutina regular de trabajo hasta el día de hoy, que tengo que enfrentar al que parece ser mi enemigo. Todavía puedo sentir sus labios sobre los míos. Por más que traté de borrar sus huellas, fue imposible. Estuve distraída está última semana, por más que quiera negarlo, no dejo de pensar en ese beso que me abrasó a fuego lento desde adentro hacia afuera. No he podido dejar de pensar en él

