Luego de ordenar las camas, inclusive la de Fanny. Pensé en lo que podría hacer de comida hoy.
Por suerte Clarissa era muy buena cocinera y me había enseñado un monton de cosas.
Mi movil comenzó a sonar y era un número que desconocía.
— ¿Hola? - escuché una respiración y frunci el ceño.
— Hola Anne ¿te gustan las películas de terror? - Sonreí.
— No, prefiero las peliculas pornos - sabía quien era. Su risa pronto me confirmó - eres un idiota Basch.
— No me esperaba eso de ti realmente.
— Solo era una broma - me senté en el sofá.
— Llámale broma - el rió - me preguntaba si te gustaría salir a almorzar conmigo.
— Solo diré que si para no cocinar - reí.
— Bien, te paso a buscar en veinte minutos.
— No es necesario, puedo llegar.
— Esta bien, te veo en el bar de sushi, ya sabes donde queda.
— Claro - Sonreí.
— Entonces te veo allí.
No se me apetecía sushi pero prefiero eso a quedarme con el estomago vacío. Una vez que entre en mi auto, conduje hacia aquel restaurante.
Una vez que llegue, busque con la mirada a James, pero este no estaba. Camine hacia una mesa y me senté. Tal vez había llegado muy temprano.
— Buenos días ¿desea ordenar ahora o espera a alguien? - dijo la mesera.
— Estoy esperando a alguien - sonreí. Ella asintió y fue a tomar el pedido en otra mesa.
Mire mi móvil impaciente, mi estomago ya comenzaba a rugir.
— ¿Tarde mucho? - levante mi cabeza y me encontré con James quien se estaba sentando.
— No tanto - me encogí de hombros.
— Lo siento, había mucho trafico hoy - el suspiro y le hizo señas a uno de los mozos.
— Lo se, tuve el mismo problema - hice una mueca.
Mientras James ordenaba la comida, yo miraba mi móvil. Un mensaje me había llegado. Mordí mi labio inferior al ver que se trataba de Jacob.
¿Que tal tus vacaciones?
Mire varias veces el mensaje como si se tratara de una pregunta tan difícil. Pero la realidad es que no sabia como tratarlo después de todo lo que paso.
— ¿Sucede algo? - la voz de James me sobresalto, lo mire y negué con la cabeza rápidamente.
— No, no sucede nada - sonreí y guarde mi móvil - así que estas viviendo solo - cambie totalmente de tema.
— Si - el asintió — por un lado es bueno ya estoy demasiado grande para continuar viviendo con mi madre.
— Supongo, algún día uno debe independizarse - hice una mueca.
— No es en tu caso, aun sigues viviendo con tu madre - el sonrió.
— Solo estoy aquí de paseo -me encogí de hombros - me veo obligada a vivir en Massachusetts, por mis estudios - el asintió.
— ¿Pero vivirás siempre con tu padre? - negué.
— Claro que no, supongo que pronto comenzare a trabajar allí y me pagare mi propio departamento. No quiero ser la típica mantenida por sus padres.
— Si te soy sincero, a veces quiero despertar y ver a mi madre traerme el desayuno a la cama. Quiero quedarme viendo bob sponja sin pensar que hay una maldita empresa que depende de mi.
— Si, a veces me pasa que quiero dormir todo un día sin tener obligaciones - suspire.
— Aquí esta su pedido - dijo el mozo interrumpiendo nuestra sentimental charla.
— Esta muy rico - dije llevando uno a mi boca .
— La verdad que si.
Entre platicas ambos terminamos de comer, aunque quisiera verlo solo como amigo recordaba lo que mas me gustaba de el.
Su risa.
Hacia que mis bellos se erizaran con tan solo oírla. La manera en la sus ojos brillaban cuando hablaba de algo que le apasionaba.
Pero sobre todo, los recuerdos de lo bien que la pasabamos al estar juntos.
— Debo volver al trabajo - el hizo una mueca - ¿quieres venir conmigo o tienes algo en mente?
Ya estábamos fuera del restaurante.
— No te preocupes, debo regresar a casa a hacer unas cosas - Sonreí.
— Esta bien, te veo luego - el besó mi mejilla y caminó hacia su auto.
Al llegar a casa, me tiré sobre el sofa y bufé.
Me sentía realmente aburrida, sin nadie con quien conversar.
Recordé que no le había respondido a Jacob asi que rápidamente saqué mi movil.
¿Bien y tu?
El timbre sonó y prácticamente corrí hacia la puerta. Al abrirla me encontré con la chica que ahora vive en mi antigua casa.
— Hola - sonrió a medias.
— Hola - le devolvi la sonrisa.
— Lamento si te estoy molestando, pero realmente me gustaría poder platicar contigo - ella se veía medio decaída.
— Claro, adelante - dije haciéndome a un lado.
Ella entró y miró alrededor.
— ¿Sobre que te gustaría platicar? - la miré algo aturdida.
— Se que tu ibas al mismo instituto que yo - ella se sentó en el sofa - y se que pasaste por muchas cosas horribles.
— ¿Como es que sabes todo eso? - me sente en frente.
— Porque la generación de ustedes fue calificada como una de las mejores en el instituto. Tu logró académico y el logro de James en el equipo de fútbol.
Sonreí con melancolía recordando los últimos momentos en el instituto, porque los primeros si que habían sido los peores.
— Como sea - ella continuo hablando haciéndome salir de los recuerdos - vine porque quería ahorrarme el hecho de ir a los psicólogos. Tampoco me interesan, siento que ellos solo se sientan a escuchar las miserables vidas de los demás y ni siquiera les importa.
— Yo estoy estudiando psicología - sonreí de lado - y créeme que a los psicólogos si nos interesan la vida de nuestros pacientes. Al menos a mi si me va a importar.
— ¿Puede ser gratis la primera consulta? - ella bromeo.