Más tarde – Día Tres Alexander despertó con la tenue luz naranja del atardecer entrando por los ventanales. Se movió despacio, aún sintiendo el peso dulce del descanso. Cuando abrió bien los ojos, vio a Freya sentada a su lado, en el suelo, hojeando una revista de jardinería sin mucho interés. Solo estaba ahí. Estando. Ella notó que se había despertado y sonrió. —¿Cómo te sientes? Él se incorporó con ayuda. —Como si me hubieran reseteado. —No sabía cuánto necesitaba esto… Freya se levantó, le acomodó con cariño una manta que se le había enredado en la cintura, y luego lo ayudó a trasladarse a su silla. —Ese era el objetivo. Spa Freya Inc. entrega resultados inmediatos. Alexander la miró con una sonrisa suave, cansada pero agradecida. —Gracias. Por todo esto. —Fue solo un ge

