Capítulo 8- solo mira lo bueno

1381 Words
Me senté afuera, había grupos de personas que solían comer afuera. Sabía que esto iba a traer problemas. ¿cuales? había un montón que pasaba por mi cabeza.  Aunque suelo decir que no me importa la consecuencia, es mentira, me aterra que mis padres sepa lo inmadura que estoy siendo. No soy la mejor chica, pero estoy tratando de serlo.  - Sabes, pensé que seria lo bastante madura como para enfrentar las cosas por ti misma- Emma esta frente a mi. En esta ocasión, sola. - que contradicción, lo que hiciste no es nada maduro.  - no te ha servido de nada de ir de soplona con mi madre.  - no le he dicho nada, así que puedes estar en paz.  - deja de ser tan mentirosa, me ha llamado, y me ha dicho que se ha enterado de lo que hice.  - pero no fue de mi parte.  - no te creo. Prepárate Chanel, mi siguiente movimiento sera doloroso, así que cuida tu espalda.  - que amenazante, ahora no podre dormir- lo dije en sorna.  Ella se fue, ya había visto de lo que era capaz Emma, y debo admitir que hubo un poco de miedo en mi.  Los siguientes días me la pase esperando su ataque, pero lo único que hacia era sonreírme.  El sábado salí lo mas temprano que pude, y desayune con Bruce. Fue un hermoso desayuno.  - Sabes, la peor parte de estar en el internado es no poder salir.  - yo pudiera ir, pero la universidad...  - lo sé. Pero sobrevivimos un verano sin siquiera hablar.- tome su mano y el se acerco- de verdad te quiero.  - y yo a ti, y he planeado la tarde perfecta. Acabamos de hacer el primer punto.  - ¿en serio? qué sigue.  - ya lo veras. De todo el tiempo que había estado en esta ciudad no había caminado por sus calles, y eso hicimos. El clima estaba perfecto, no hacia mucho frío, era muy cómodo caminar, en ese momento pude sentir de verdad una gran felicidad. Charlamos de lo que nos viniera a la mente, y no era raro ni incomodo.  Era como si el tiempo no hubiese pasado, seguíamos hablando de lo mas normal. No quise recordar nada del pasado. - puedes creer que tu hermano se comió la comida que habíamos comprado, no le dije nada, solo espere a que le diera hambre y así fue. busco si había algo y al no encontrar se molesto... ¿Por qué no hay comida? - creo que estaba muy acostumbrado a Sonia. Ella era la que hace las compra en la casa. - Las cosas cambian...- el me abrazo- pensé que esto no funcionaria, pero lo esta haciendo, y me gusta.  - a mi también- lo abrace con mas fuerza.  Entramos a muchas tiendas de recuerdos, no pude dejar pasar unos zapatos que me encantaron, y como casi todos los hombres, Bruce estaba un poco aburrido de verme entrar a tiendas. Pero fue un buen novio y espero todo el tiempo. Antes de regresar al internado fuimos al departamento de el y mi hermano, mi vestido estaba allí.  Mi hermano no estaba allí. solo nosotros dos, mientras el me buscaba algo para tomar me recosté en su cama y mire hacia el techo, había pequeñas estrellas pegadas en el, era curioso y lindo a la vez.  - ¿cuando pegaste eso?- pregunté cuando volvió, y se recostó junto a mi.  - no lo puse yo. estaba aquí cuando me mude. lo deje allí porque es interesante.  - ¿interesante?- pregunte girándome hacia el, el hizo lo mismo y quedamos frente a frente.  - sí, lo deje por si traía a una chica, la chica miraría y preguntaría porque lo puse, yo le diría: pienso que cada estrella representa una persona, y que cada estrella cuenta una historia diferente, están separadas por miles de kilómetros, pero aquí en la tierra se ven juntas, quizás estaremos separados por kilómetros pero en algún momento estaremos juntos...- eso fue muy romántico.  -espero que solo hayas pensado en mi.  - eres la única en la que pienso- allí nos besamos. me levante un poco para poder besarle mejor. el paso su mano por mi espalda baja, yo jugaba  con su cabello, esto se estaba poniendo algo subido de tono.  - ¡OH DIOS MIO VOY A VOMITAR! Aléjate de mi hermana en este momento- Mason estaba en la puerta con una cara de asco. No separamos de inmediato- cuando van a hacer estas cosas vayan a un hotel, no quiero ver como besas a mi hermanita- Mason estaba enojado.  - no te enojes hermano, pero ella ya no es tu hermanita- le dijo Bruce para relajar las cosas  un poco.   - tengo muchas ganas de romper tu mandíbula, así que mejor cállate- el departamento no tenia muchas habitaciones, solo una donde dormían los dos, y una pequeña para la empleada (que no había), la cocina que daba con la pequeña sala, y el baño, eso era todo.  Mason con el ceño fruncido empezó a buscar mi vestido, y me lo dio, ya estaba mas relajado, creo que solo fue la impresión - gracias- le dije cuando me lo entrego- creo que es mejor regresar al internado- sonreí y recogí mis cosas- nos vemos después hermanito- le di un beso en la mejilla y salí, tras de mi vino Bruce, quien me acompañaría de vuelta. Caminamos en silencio hasta la gaceta del autobús. Cuando lo mire el estaba un poco sonrojado.  - sabes, es normal, creo que es la primera vez que hacemos algo como eso- el asintió.  - solo es que es incomodo con tu hermano... no sabes todo lo que me encartaría hacer contigo pero...  - lo sé-esta vez fui yo la que me sonroje- debemos cerrar con llave para la próxima- su sonrisa se amplio demasiado, le di un beso y me aleje, el me rodeo con sus brazos hasta espera el autobús.  Era un trayecto de quince minutos en autobús hasta el internado. Fue muy lindo estar recostada en su pecho mientras veía por la ventana, y escuchar su voz. - nunca tuvimos esto- me aparte de el- quiero decir, antes, nunca hicimos algo así los dos solos.  - sí- el me beso- espero que podamos hacer esto todos los fines de semana.  Por primera vez me sentía en una relación, es decir, antes eramos novios, pero no teníamos momentos como este.  Cuando vi donde me tenía que bajar me entristecí, no quería que esto acabara.  - Prométeme que vendrás al baile.  - ¿crees que me perderé estar contigo? - nos dimos un beso largo, y un gran abrazo- te quiero.  - y yo a ti.  Me baje del autobús, y camine sin mirar atrás, no quería llorar.  "Tranquila, esta es solo la primera despedida, lo veras el viernes"  me dije a mi misma Cuando llegue a mi habitación Rou estaba ordenando sus cosas, como casi todas las noches, pero esta vez estaba hablando por su teléfono. Cuando me vio sonrió, y cerro el teléfono y corrió a mi.  - no podrás creer quien me invito al baile.  - ¿Max? - No, Charles- ella suspiro, y sonrió aún más- esto es increíble... pero ahora no sé que vestido es el correcto- ella tenia un pequeño catalogo- mi madre me envió esto para que escoja.  - creo que no soy la adecuada para estos consejos...- recordé a mi mamá- pero conozco a alguien que es una experta.  Contacte a mi mamá, e hicimos una vídeo llamada, deje que mi mamá hablara con Rou mientras que yo salí a hablar con Charles.  El estaba, como siempre, en la biblioteca. Estaba leyendo, mientras sonreía.  - creo que ya sé el por qué de esa sonrisa- el se sonrojo y cerro el libro.  - ya te dijo- sonrió- no entiendo porque no dejo de sonreír.  - porque te gusta, y te dijo que sí. y esta vez, aunque me duela decirlo, no trabaje de cupido.  - sabes que eso no existe...- iba a empezar con sus sermones - no dañes el momento- me senté junto a el- creo que ha sido un buen día para todos.  - sí. incluso para Max, lo vi hace un rato con una chica... - vamos a comer. Y después me ayudas con mi tarea de química. - como siempre.  En ese momento me di cuenta de lo afortunada que era, que a pesar de las malas cosas habían muchas buenas cosas que me rodeaban, y que siempre tendría a mis amigos y familia, y le di gracias a Dios por todo lo que tenía.  Aveces solo debemos detenernos y ver lo bueno que tenemos, y no enfocarnos en lo malo.
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