—Jennifer... Ella está... Embarazada. —susurré. Dyl no reaccionó los primeros tres segundos. Cuando fui a la casa de Jennifer, creí que nos diría algo como que había reprobado un examen o que las personas del mundo cada vez eran peores... Pero no. Ella nos había llamada a Violeta y a mí para decirnos algo totalmente diferente. Estaba embarazada. Recordé que después de decirlo había empezado a llorar. Dijo muchas cosas sobre su vida, habló sobre lo mucho que se arrepentía de todo. Ella era la más enfocada de las tres, la que más planes tenía, pero ni eso le impidió cometer errores. Lo dijo todo con tanto dolor que me fue imposible no llorar con ella... Me sentía mal. Claro que un bebé nunca es una maldición, pero no era el momento de Jennifer. —¿Jennifer? ¿Hablas de nuestra Jenn? —preg

